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viernes, 10 de mayo de 2013

Loud as a Whisper.

Vuelvo a publicar después de muchísimo tiempo porque hay un motivo poderoso, poderosísimo, para ello.

En Star Trek: la Nueva Generación había un episodio con el título que encabeza esta entrada. El argumento venía a ser que el Enterprise recogía a un diplomático especializado en situaciones difíciles de conflicto, guerras civiles, etc. y lo llevaba hasta un planeta en el que había una situación así. La particularidad y el elemento clave de todo el episodio era que el embajador era mudo pero telépata y se comunicaba a través de tres intérpretes, dependiendo del rango de emociones que quisiera/necesitase expresar. El resto del argumento, por no hacer spoiler yo deliberadamente, os lo podéis mirar vosotros siguiendo el enlace. A efectos prácticos la cuestión es que no he podido evitar pensar en ese episodio al ver la entrada de hoy/ayer del blog de Allie Brosh, Hyperbole and a Half.

Hace mucho que descubrí su blog, lo recomendé, diseminé todo lo que pude su url, porque me parecía que tenía un verdadero fondo de genio, de humor, de diversión a partir de lo cotidiano y de ser "tonto" (silly, si cogéis el matiz) sin dejar de demostrar inteligencia. En un primer momento tomé su ausencia de actualizaciones (un año desde la anterior hasta la penúltima) por ocupación con el libro que anunció en su momento y no le dí mayor importancia pero me equivoqué, por motivos que creo que quedan del todo claro en la última entrada. Lo eché en falta pero la vida sigue para todos y no pensé mucho más en ello.

Hoy, cuando he leído su entrada, ha sido como... no sé si podría llegar a explicarlo. A nivel emocional me ha removido por dentro porque ha puesto, de una forma clara y, lo que es más importante, desdramatizada, con esos toques de humor que decía antes, una experiencia que también ha sido mía. No todos los detalles son exactos, claro, pero, como con toda experiencia subjetiva, hay margen para la variación, para la customización o, mejor, personalización de la misma. Lo esencial, no obstante, está ahí: el entumecimiento vital, emocional; la impotencia (y aún la frustración y la ira) de los demás para hacer nada; la vida como un ejercicio de inercia; la vaga sensación de que quieres apagar la luz y cerrar la tienda; la ira cuando los demás intentan hacer algo y parece que lo hacen por ellos y no por ti; el odio y los sentimientos negativos hacia los demás (y, especialmente, la felicidad de los demás) como un clavo ardiendo al que agarrarte para sentir algo; y el día en el que, de repente, tu cerebro decide que, de nuevo, vuelves a tener motivos por los que vivir. Si tuviera que decir algo que falta, por el tinte personal, sería la vergüenza ante la impotencia que uno mismo siente al no poder reaccionar emocionalmente, aunque ese matiz creo que está, en el fondo, en lo que ella menciona sobre que casi parece que quieres estar mal.

Una de las palabras que más me llamó la atención fue 'fog', niebla. Es quizás una de las más descriptivas de la sensación que acompaña la depresión: una especie de niebla mental a través de la que uno se mueve en los días en que está "en la zona", atenuando el "sonido emocional" de todo lo que te rodea.

Ha puesto palabras (y viñetas) a algo de lo que no es ya que sea difícil hablar sino que es prácticamente imposible trasmitir en todos sus matices. Una especie de necrosis interior que sólo duele a posteriori, el dolor de la depresión es como el dolor un miembro fantasma.

Sufro de periodos depresivos. Es así desde los 17 años y podría especular durante horas y páginas con los agentes causales, no ya sólo por formación sino por análisis de mi biografía, pero eso no sirve para eliminar lo que es una característica de mi personalidad y mi neuroquímica. Mi cerebro funciona normalmente la mayor parte del tiempo, con felicidad e infelicidad, ira, calma, afecto, euforia... Sólo de cuando en cuando, por causas diversas (contrariedades, dolor emocional agudo, falta de luz solar durante periodos prolongados, la dirección del viento, yo-que-sé...) "caigo en la zona" y TODO carece de significado, tal y como la Brosh describe.

Con los años me he hecho a la situación: reconozco los síntomas previos, los prolegómenos, como el que nota un sabor extraño como reacción a la adrenalina, pero normalmente no puedo hacer nada, salvo asumir qué es lo que se me viene encima y que en algún momento pasará. Es lo más parecido, a nivel emocional, que se me ocurre a lo que debían hacer los humanos cazadores-recolectores cuando les pillaba una tormenta estando de caza. Tengo la suerte de que ninguno de mis episodios ha tenido ni la duración ni la intensidad del más fuerte que recuerdo, aunque creo que quizás tenga que ver con los años y la experiencia. Lo que sé es que, como el 'perro negro' de Churchill, está aquí para quedarse o por lo menos tengo que vivir con la idea de que estará alrededor.

Toda esta confesión no es por necesidad de simpatía, lástima o compasión. Sólo quería enfatizar que Allie Brosh ha hecho la que puede ser la guía más clara, concisa, explicativa y certera sobre lo que es la depresión. Ha dado una voz y una forma a lo que muchos sentimos y no hemos podido llegar a comunicar, ni siquiera a los que nos son más cercanos, cosa que creo que ya sólo los 5000 comentarios de su entrada demuestra. No os pido comentarios, sólo que leáis la entrada original y que la difundáis para intentar dar un poco de comprensión: hay un margen como de vergüenza ante esta enfermedad, esta vulnerabilidad y, personalmente, no creo que la retórica de muchos medios de comunicación al hablar de ella como "enfermedad de las sociedades desarrolladas" ayude mucho; lo encuentro como una especie de falsa compasión que en el fondo lleva un cierto desdén implícito ("peor lo pasan en África", estableciendo una comparación fácil que no procede). Es un fallo neuroquímico, un mal del cerebro, algo cuyas bases comprendemos sólo de forma tan burda como la esquizofrenia, la distinción está en el grado de funcionalidad social.

P.S.: en Melancholia Lars Von Trier identifica  una de las pocas cosas positivas de las tendencias depresivas, por si queréis una aproximación fílmica complementaria.

P.P.S: Florence and the Machine tiene una canción sobre el asunto, también.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Zonas.

Se suponía que hoy iba a una cena/salida de navidad con compañeros del labo pero he tenido un día muy mierder y de repente me he encontrado en la "Zona Amarilla". De forma un poco súbita mi cabeza ha sistematizado mis patrones de cambio de humor (a peor) como en cinco zonas en función de mis ganas y necesidad de socializar. Azul (necesidad de socializar, bajo estado anímico por la falta de socialización), verde (normal), amarilla (retraimiento y preferencia por el aislamiento), naranja (hostilidad verbal velada) y roja (hostilidad verbal abierta sin descartar lo físico).

Mi humor ha ido cambiando a lo largo del día, aunque creo que se han juntado el estrés de tener muchas cosas por hacer durante el día con cosas que han aparecido de improviso y que ya la semana venía siendo una mierda. Lo que se supone que habría sido una buena tarde-noche con amigos y gente con la que me llevo bien, de repente se ha transformado en "estar con los del labo" como en "estar con los del curro". O, más claro, "seguir el día con la misma gente con la que trabajo, trabajo del que, hoy, ahora, estoy hasta los cojones." Lo sorprendente es haberlo visto de una forma tan clara, haber establecido niveles para algo de lo que normalmente he sido consciente pero que quizás no había analizado de forma racional. Quizás es lo que tiene sopesar si echarle la bronca a un compañero por no cumplir ciertas responsabilidades y dejar marrones para los demás: plantearse, fríamente, la escalada de consecuencias.

En este mismo orden de cosas, tengo mañana comida de navidad de todo el labo y una oferta para el sábado de cena en casa de una amiga de una de las amigas del labo y se me hace igual de complicado plantearme si socializar o no, dejando de lado que tiene más importancia mi estado mental del momento y de momento no sé si me apetecerá o no. En el fondo es una consecuencia de mi éxito social reciente: una de las ventajas de estar en un labo tan grande es que hemos coincidido gente con gustos diversos pero similares y que nos llevamos bien; no estoy acostumbrado a tener este tipo de relación en el trabajo, entre otras cosas porque no se ha dado con anterioridad este patrón de coincidencia edad/gustos y que hayamos hecho cosas juntos así.

Es difícil adaptarse a estar con gente a quienes conoces de forma relativamente reciente y con los que desarrollas cierto grado de amistad y que, pasando por alto tus propios prejuicios e inseguridades, ven en ti cosas buenas que no crees que estén ahí. Es jodido, porque parece que tienes que estar a la altura de una imagen que sabes (o crees) que no está ahí y que parece que se forman los otros sin que les des motivo para ello. De repente, ahí estás, sintiéndote un impostor, alguien que pasa por normal sólo por es socialmente funcional y siendo consciente de un montón de taras y defectos que los otros no pillan.

Esto de tener vida social puede ser tan mierda como no tenerla.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Miniactualización.

Para que os hagáis idea, por si todavía no la tenéis, de cómo funciona mi cerebro y (lo que pasa por ser) mi sentido del humor, he aquí la siguiente anécdota ocurrida ayer.

Volviendo de comer al labo, nos encontrábamos en el ascensor mis compañeras Croutón (muy maja y bastante roja), Kika (neocatecumenal pero muy maja a pesar de ello), Zubiroshka (navarra y maja también) y Culebras (sureño cosmopolitizado)*. A raíz de no sé qué tema, se dispara la siguiente conversación (más o menos):

Culebras: "Entonces, Kika, si los del PP privatizasen el cielo, ¿les seguirías votando?"
Kika: (riendo) "No sé."
Croutón: "Jo, imagínate a Rajoy privatizando el cielo para sacar pasta."
Illuminatus: "Bueno, privatizar el cielo no sé pero podrían probar a vender indulgencias otra vez. Creo que en el siglo XVI tuvieron bastante éxito con la idea."**
[Culebras se parte el culo en silencio con la mandíbula desencajada. Croutón y Zubiroshka tratan de ocultar que se están riendo. Kika se tuerce el gesto y se queda callada]

*Nombres inspirados en la realidad con el fin de preservar sus intimidades.
**El caso es que me salió del tirón y sin intención de hacer daño. Es una de las pequeñas zonas de conflicto con gente religiosa metida en ciencia: cuando sacas trapos sucios que ponen en evidencia la hipocresía de sus iglesias, saben que tienes razón. Por eso les duele, porque no es un insulto deliberado, no es un ataque a las zonas blandas de la pederastia como algo indivdual: es algo estructural.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Essen 2011.

Hace unas cuatro semanas, entre el 20 y el 24 de Octubre, estuve con dos amigos, Nyita y su onvre, en Essen, Renania-Palatinado, Alemania, con ocasión de la Essen Spiel 2011, la mayor y más importante feria de juegos de mesa de Europa y probablemente la más influyente a nivel mundial. En la feria de Essen, las editoriales de juegos alemanas y europeas, sobre todo, lanzan novedades y reediciones convirtiendo el evento en un lugar de encuentro para que se examinen diseños venidos de otros países y para negociar derechos de las traducciones extranjeras de esas novedades alemanas, además de que autores autoproducidos o editoriales pequeñas puedan vender sus diseños a otras editoriales más grandes que puedan darles un mercado más amplio.

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Zona de Lego games.

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Espacio de Amigo Spiele. ¡Vaya, si son gente normal y corriente!:P

Sin embargo, aparte de su lado más profesional, la feria es un evento que atrae una cantidad enorme de turistas jugones de todo el mundo para comprar juegos de mesa de todo tipo (y también otros juguetes, modelos teledirigidos, ropa, piezas de armadura y armas para LARPing, entre otras muchas cosas). Muchos podéis pensar que es una "reunión de frikis" peeeeero... eso es ignorar la relación de los alemanes con este hobby. La mayoría de las personas que pasan por la feria son alemanes y, más concretamente, familias alemanas. Es también cierto que la mayoría de los juegos son eurogames, juegos familiares y poco temáticos, que normalmente quedan reservados a dos de los nueve (enormes) pabellones de la feria.

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Espacio de Queen Games. Más gente normal y corriente. Vaya sorpresa.

Essen es una ciudad de la cuenca del Ruhr, es decir: una ciudad que se asienta en una cuenca minera en la que en los dos últimos siglos estaba concentrada la mayor parte de la industria pesada de Alemania y que se separa de las otras ciudades de su entorno (Duisburgo, Bochum, Düsseldorf) por una limitación municipal que no es evidente en la realidad. Aparte de los pabellones de convenciones para ferias, no hay nada de interés (y después de los bombardeos de la SGM es muy probablemente que si lo había se perdiese). En ese sentido, la organización de diferentes ferias (si no era la feria de juegos era la del neumático o la del coche de segunda mano o la de las bodas) es una forma de llevar gente y tener un cierto ingreso comercial.

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Uno de los encantos de Essen: parte superviviente del complejo Krupps reconvertido.
La resistencia es fútil, claro.
Como podéis imaginar, la única actividad que realizamos allí, en la práctica, fue acudir a la Feria, examinar las novedades, jugar algunas de ellas y, sobre todo, rebuscar entre las estanterías de los diferentes stands para llevarnos cosas. Me alegra decir que me mantuve dentro del presupuesto y que, además de cumplir objetivos (un juego o dos que tenía en mente), me traje alguna sorpresa (ese Catán edición Aniversario por 25 euros menos que aquí) bastante agradable y también algunos regalitos para gente de por aquí.

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El botín de Essen.

La impresión general de la feria, ya digo, es la que uno acaba teniendo en los salones del cómic y ese tipo de eventos: uno ve una y otra vez las mismas cosas en diferentes stands, con variaciones mínimas de coste las más de las veces. Una vez sabido esto, sin embargo, es el momento de explorar con cuidado, ver qué novedades están mejor o peor, tomarse el tiempo para sentarse en alguna demo y, sobre todo, pasarlo lo mejor posible. De hecho, lo que más aprecié de la experiencia fue el ir con amigos, conocer a amigos suyos allí que me cayeron bien y sobre todo que la experiencia compartida funcionase como unas minivacaciones de verdad.

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Los puestos de cosas de LARPing. Eso si era para los raros.
O los excéntricos, más bien: era una mierda realmente cara. :P
Bien es verdad que si hubo algo que no he visto por aquí, por lo menos no con el mismo estilo, con lo que me lo pasé realmente en grande, a pesar de que reconozco que fue tremendamente peligroso: la subasta de wargames. Udo Grebe, diseñador de juegos y fundador de Udo Grebe Gamedesign, realizó una subasta de juegos todos los días de la Feria sobre la una de la tarde. Vestido de rey de Asiria, sacaba ofertas diversas, algunas mejores, otras peores, parte de cuyo precio final de venta iría a parar a beneficencia. Me llevé un par de cosas de la subasta, quedándome muy satisfecho (sé que aquí las habría conseguido mucho más caras, aunque no estoy seguro de si en la feria podría haberlas encontrado por algo menos y me calenté demasiado en la pelea por ellas XD ).

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Udo Grebe, caracterizado como rey de Asiria, sigue las pujas con ritmo vivo.

Una de las mejores cosas del viaje fue las noches en el hotel y el compartir el espacio del salón con toda la gente que estaba alojada allí llegada de todas partes de Europa (y algunos de EEUU) dedicándose a jugar las cosas que se habían traído de la Feria. Bien es cierto que no eran unas jornadas dedicadas exclusivamente a ello y que me quedé con ganas de más, sobre todo por poder jugar con más gente distinta y poder probar más juegos pero fue una experiencia realmente estupenda en ese sentido. Además, como en el hotel no se servían comidas ni cenas, tenían una especie de acuerdo con uno de los sitios de comida rápida de alrededor y sólo teníamos que hacerles un encargo y ya ellos pedían por nosotros y todo.

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Noche del sábado en el salón del Hotel. Y así los tres primeros días.
Quizás la cosa más importante de este viaje ha sido comprobar la diferencia tan fundamental entre la consideración de este hobby en Alemania y España. Los tercos y zombificados prejuicios sobre el público al que se destinan los juegos de mesa y su supuesta simplicidad (sólo parece que puedan ser para niños y/o matrimonios vegetativos) se vienen abajo cuando compruebas la variedad de gente que acude a la feria y la actitud con la que van allí. Las familias que acuden a la feria no lo hacen con los padres arrastrados por los niños con la actitud reticente o aún de disgusto que suele ser general en las jugueterías nacionales. Allí los padres participan y aún instigan a los niños en la inmersión en el hobby.

La diferencia de respetabilidad del hobby entre Alemania y España me vino otra vez a la mente hace unos días cuando leí esta entrada del blog de Eulez. No me cabe duda alguna de que los prejuicios a los que me refiero están enlazados con esa maldita concepción nacional-católica de la vida y las actitudes que han sido transmitidas por los miembros de ciertas generaciones de nuestro país. Esencialmente, hay una incapacidad para divertirse que iguala ser serio y responsable con no divertirse si no es con ciertas "excusas" o actividades "socialmente bien vistas", no vaya a ser que llegue el "qué dirán".

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Bola Extra: ¡dados!

Sinceramente, viajar abre la mente de forma increíble: ayuda a darse cuenta de la mierda mezquina que le rodea a uno.

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La colección completa de las fotos (algunas no muy buenas y, luego, por consideración personal, menos de las que habría querido hacer), por aquí.

lunes, 29 de agosto de 2011

Vudú.

Volví de mis vacaciones a Madrid hace una semana larga (o séa, más como diez días que una semana) y, gracias a ello, no me tuve que tragar la mayor parte de los días previos y correspondientes a la JMJ. Fue algo verdaderamente positivo, ya que la histeria de masas me sienta como un tiro y, a tenor de mi escaso contacto con los "peregrinos", me pareció más una estampida de adolescentes (y no tan adolescentes) con una falta de modales que niega todo el civismo que se les supone por la formación cristiana.

Ya de vuelta en el laboratorio, una compañera ha vuelto de una estancia que ha hecho en EEUU y he podido confirmar algo que intuía desde que la conocí a principios de año: es creyente, más concretamente de los neocatecumenales o kikos. No es mala chica y es, de hecho, inteligente (por lo menos está capacitada para estar haciendo la tesis, que ya es algo), pero resulta chocante comprobar que alguien así esté convencido de los argumentos de un tipo como el tal Argüello (si buscáis vídeos de sus intervenciones os haréis idea rápidamente de lo delirante que es la cosa) si no se ha tenido contacto previo con gente de fe, como le pasa a otra compañera, que no acaba de tener claro cómo es posible algo así. Su intento de comprender la base de las creencias de la otra me han dado un par de horas de la comida la semana pasada que llegaban a ser descacharrantes.

El problema es la falta de un suelo común, claro. No se puede llegar a tener una discusión racional con alguien que está tan metido en ese terreno. La religión se sustenta, a grandes rasgos, en tres pilares fundamentales: la existencia de Dios, la vida después de la muerte y lo que hay que hacer en vida para que la vida después de la muerte sea buena. Las tres religiones más extendidas del planeta (cristianismo, judaísmo e islam) aceptan como base de esos tres pilares que un libro (la Toráh, la Biblia o el Corán) es verdad revelada y prueba suficiente y evidente para sustentarlos. El conflicto viene del enfrentamiento entre los dos puntos: a) no aceptar el postulado de que el libro de turno sea verdad revelada ni prueba; y b) estar convencido de que, siendo verdad, no quepa ninguna duda posible como para discutir. Si no se está dispuesto a dudar de lo que uno cree, no se puede discutir de forma racional.

Para acometer la incongruencia de la religión respecto a la realidad podríamos hacer una revisión de todo lo que sabemos gracias al estudio científico de la realidad, nuestros conocimientos sobre la estructura de la materia hasta niveles tan ridículamente infinitesimales que ni siquiera estamos seguros de que podamos desentrañarlos ni aún con herramientas como el LHC. O, por el otro extremo, de las enormes dimensiones del universo, algo que nos debería hacer recapacitar sobre nuestra importancia en el marco de las cosas, especialmente cuando día si, día no, tenemos cosas por ahí que nos podrían hacer desaparecer en un tris. Y también tengo ejemplos de cómo los elementos fundamentales de la vida pudieron aparecer sin intervenciones extra-naturales. Pero es que, sencillamente, las propias bases fundacionales de todo el tinglado están contaminadas.

Después de más de 2000 años de historia, nuestra comprensión de la realidad no favorece el caso de la existencia de Dios dentro del marco de los libros sagrados, aún siendo laxos en interpretación. Entiendo la dimensión social, la tradición y el enfoque ético y moral pero me temo que para eso, ni siquiera necesitábamos la religión. El pensamiento racional dio a los griegos el pensamiento naturalista y de ello derivó la filosofía y los planteamientos sobre la ética y la moral. Los griegos, 400 años antes del nacimiento de Cristo, esa esquiva figura tan relevante, se planteaban qué es lo que era actuar de forma correcta sin tener que basarlo en el castigo divino ni en las consecuencias de la ley. Es triste sin embargo, que haya gente para la que todavía la voluntad de un presunto creador es la base de lo que debe ser una conducta justa.

domingo, 31 de julio de 2011

30 Días.

El lunes pasado, día 26, hizo un mes que murió mi abuela. Por aquello de ser un hombre a veces uno pretende aparentar que no le ha afectado, que lo ha superado y que, aunque le ha dolido, ya no es importante, lo ha superado.

Mentira.

Mi abuela fue una persona importantísima para mí. Formó parte de mi vida hasta que el Alzheimer comenzó a devorarla y me atrincheré en la distancia y en mi carrera como pretextos para no verla y no hundirme viendo como la enfermedad la borraba y dejaba de ella sólo un cascarón en el que alguien a quien quería, que contribuyó a educarme como persona y a demostrarme lo que era ser una Señora (con mayúscula justificada) se perdía sin que pudiera hacer nada.

Aparte de la culpabilidad, de los siete años de culpabilidad y de evasión, escogí la salida fácil pero el vacío se quedó dentro y es obvio y evidente.

Mi abuela murió con 93 años, después de sacar adelante a una familia con nueve hijos en la que mi abuela, por ser suboficial de la armada, estaba cambiando de destino cada cierto tiempo. Tuvo que malvender las tierras y propiedades de la familia para poder sostener a mi madre y sus hermanos y, a pesar de todo, jamás perdió ni un ápice de la educación y el señorío que le dieron sus padres. Era una mujer inteligente, educada y cortés, hasta con quienes no se lo merecían. Si hubiera sido mala persona, habría sido la definición viviente de "taimada" pero no lo era. Fui el único de sus nietos varón y sólo perdió una vez su paciencia conmigo y porque yo fui especialmente tocacojones, así que ella no tuvo culpa.

Veo signos, quizás cosas triviales, en la conducta de mi madre, olvidos, despistes y quiero pensar que no le pasará a ella pero mi pesimismo no me deja. Existe la posibilidad, real, de que ella haya heredado los genes precisos y malditos, que a ella le ocurra, que sufra el mal de Alzheimer.

Veo en la prensa, en twitter, en los medios, los planes del partido con más posibilidades de gobernar en el futuro y se me hiela la sangre ante la desprotección social, ante los recortes, la vulnerabilidad de las personas frente a unas medidas que sólo beneficiarán a los pocos que ya tienen más que de sobra y que nada harán por las clases medias ni por los que menos tienen.

Me veo a mí, a mi carrera profesional, a mi hartazgo, a mi falta de contrato, de garantías sociales, de cotización y pienso en si tendría los recursos para afrontar que mi madre sufriese esa enfermedad infame y me quedo helado de miedo.

lunes, 4 de julio de 2011

¿Un cambio de costumbres?

Con la muerte de mi abuela, han cambiado cosas, además de las materiales. Aunque la tristeza está ahí, también han despertado partes dormidas de mi personalidad. Cualquier imbécil sabe que con este tipo de experiencias siempre se remueven las cosas y que uno no tiene que poner empeño para tener revelaciones, epifanías o momentos de lucidez. Normalmente, siguiendo la analogía cinematográfica que utilicé en mi última entrada, suele ocurrirle a gente que tiene la crisis de la mediana edad a punto de nieve, lo que no es mi caso (más que nada porque mi familia y mis amigos dirían que yo nací senil :P ). Lo que si es cierto es que, desde que tengo otra vez mis propios ingresos, he tenido los medios para acometer mis necesidades materiales (y seguir un presupuesto, más o menos, que ya es un logro con mi facilidad para el consumismo), pero me ha faltado el tiempo para mis prioridades reales, o sea: amigos y ocio.

Como ya tenía mis prioridades claras, no ha habido ningún tipo de iluminación que valga: existían huecos obvios pero lo que no acababa de tener claro era cómo rellenarlos y, simplemente, mi familia y la Tierruca los rellenaron por sí solos como el agua que sigue la pendiente. Como ya dije, somos montañeses. No he descubierto ninguna identidad perdida a lo "americano que busca sus orígenes en Irlanda/Escocia/Italia/dónde-sea", sino que, por aquello de ser: a) de Madrid; b) marxista; c) poco amigo del catetismo; sufría de un ataque extremo de cosmopolitismo (de lo que, os tranquilizo, ya me he confesado ante el Comité Central).

Ejemplo de Arte Cántabro. El emblema de la estela de Barros es el símbolo de Cantabria.

Sin embargo, uno no puede negar lo que es, y en la familia llevamos la tradición montañesa, empezando por el habla, que tiene el deje de la Tierruca, así que, sencillamente, he reconocido y aceptado el cántabro que habita en mí, por muy bárbaro que pueda ser.

Además de eso, creo que también está rompiendo una manía, más motivada por la pereza que por otra cosa, que es la de las fotos. Al contrario que mis padres, no soy de fotos. No tengo fotos de mi graduación de la universidad ni de casi ninguna ocasión con mis amigos, casi todas en las que aparezco son familiares o las han tirado mis padres. Ya digo que la pereza de organizar álbumes y todo eso es una de las causas, aunque reconozco que los desencantos con amistades y mi desprecio por la nostalgia han hecho que también me resista a dejarme captar por la cámara como si fuese un nativo (o un famosete vendeexclusivas).

Ahora valoro más las fotos. Por los que no están y los recuerdos asociados a ellos, más que por los que están o mis recuerdos personales. Creo que es completamente diferente, no sé si me seguís.

Mi abuela y yo y, entre medias, una de mis primas. Siempre la echaré de menos.

miércoles, 29 de junio de 2011

Todos nuestros Adioses.

Ya lo dije hace como un mes: no me gusta hacer pornografía emocional en el blog pero no deja de ser mi blog y haré las excepciones como quiera y como las sienta.

El domingo pasado murió mi abuela. Sobre la una o las dos, no lo sé bien, llamó la mayor de mis tías, que era quien cuidaba de ella (y de mi abuelo también hasta que murió), y dijo a mi madre que el médico le había dicho que avisase a los miembros de la familia. A eso de las cuatro menos veinte o así, cuando mi madre y yo estábamos preparándonos para salir, volvió a llamar para decirnos que ya había muerto.

Mi madre y yo recogimos a otra de mis tías y fuimos hasta casa de una tercera de ellas para ir con ella y con una de mis primas hasta Santander. Echar gasolina y ajustar la presión de los neumáticos se convirtió en una pequeña crisis, entre los nervios de mi madre y mis tías (que son ya de natural un poco histéricas) y que casi perdemos el tapón de una de las válvulas de uno de los neumáticos. Salvo la pausa en Lerma, hicimos el viaje del tirón para poder llegar antes de cierre del tanatorio y poder ver a mi abuela. Mi tía la mayor estaba deshecha y con los nervios afectados y vi llorar a mi madre por primera vez en mucho tiempo.

El día siguiente pasamos el día en el tanatorio, viendo a mis tíos que ya estaban allí y a mis otras primas (una de ellas volvía de Almería para Madrid el mismo domingo), recibiendo a la plétora de primos de mi madre, familia y demás que se llegaron hasta allí (somos una familia montañesa: numerosos, muy tradicionales para estas cosas y que nos trazamos mucho) y después a pasar el trago de llevar el cuerpo hasta el crematorio. Mi madre y mis tías se deshicieron otra vez en lágrimas.

Al día siguiente, subimos al valle para el funeral de mi abuela en el pueblo. No había estado allí desde el verano en que vi por primera vez a mi abuela con el mal de Alzheimer completamente evidente. Comimos en el mismo restaurante en que comimos en aquella ocasión y creo que hasta las mismas natillas. El valle estaba como lo recordaba, apenas había cambiado. Los mismos lugares en los que había pasado veranos enteros con mi madre, mis primas y mis sobrinos, a veces.

El funeral, la verdad, me resultó tedioso. Entre mi falta de fe y mi distanciamiento del ritual, me costaba verlo salvo como algo melodramático. Lo mejor vino después, con las docenas de primos y primas y parientes de todo tipo de la familia de mi madre. Mis primas y yo estábamos ahogados en un mar de nombres y caras que no podíamos ni seguir, salvo algunos casos concretos meritorios por una cosa o por otra que les garantizaría un papel secundario en una película con guión de Azcona y dirección de Berlanga.

Después del funeral, enterramos las cenizas de mi abuela en el rosal de la casa en que vivió en el valle, que ahora es de una de mis tías. Allí es donde están también las de mi abuelo. No es que se llevasen especialmente bien pero después de tantísimos años, ya no tenía sentido separarles.

Cuando volvimos a casa, pasamos buena parte de la noche hablando de cosas de la familia: quién estuvo y quién no, quién es oveja negra de la familia y esas cosas que contribuyen a hacer pasar a las familias por este dolor (nada como un buen enemigo común para eso).

Hemos vuelto esta tarde a casa. El viaje ha sido mejor que el que me dieron mi madre y mis tías al ir, aunque sólo fuese porque iba con mis primas y no hemos hablado tanto pero al menos ellas dos tampoco están al borde de la histeria. Mi tía la mayor se ha quedado en la casa de Santander, ahora sola, aunque vaya a ir a ayudarla a desmontar las cosas la mujer que ha estado ayudándola en los últimos años, persona sencilla pero a la que le debemos mucho. Esperamos que tenga a sus amigos cerca, porque la casa se le caerá encima.

Al volver a casa he llorado todo lo que no he llorado en estos días. La sensación de urgencia y de importancia que se instaló en mí el domingo hizo que me mentalizase con una actitud de acometer primero lo principal (llegar a Santander, hacer los trámites y demás) y después permitirse los nervios, los estallidos emocionales y demás pero ese estado de excepción ha pasado y ya sólo queda la sensación de vacío al volver a la vida cotidiana. Ha sido bueno, muy bueno, volver a ver a algunas de mis primas a las que no había visto desde hace años y no habría sido lo mismo sin ellas, sin gente con la que compartí muchos años de crío y muchos recuerdos con mi abuela. Ha sido bueno volver a sentirse parte de una familia grande y parte de la tierra de la familia. Por mucho que sea de Madrid, como la mayoría de mis primas, llevamos los montañeses dentro.

Por mi calendario, perdí a mi abuela hace ya siete años. Afronté las cosas a mi modo, más o menos cobarde pero intentando superar el dolor de perder a una persona a la que quería muchísimo devorada lentamente por esa maldita y cruel enfermedad. Estos días he escuchado de la gente que la conoció, una y otra vez, cómo se referían a ella como una señora. Porque si hubo algo de lo que dio ejemplo mi abuela fue de dignidad y de hacer lo que fuese necesario para sacar adelante a sus nueve hijos. Pocas personas han sabido conducirse con su dignidad y siendo tan buenas con los demás, hasta con quienes no se lo merecían. A pesar de cómo se fue, el hueco que deja es enorme.

Y ¿sabéis esas películas, inglesas, americanas o... da igual, en las que el protagonista tiene que viajar por un funeral de alguien de su familia y lo hace solo pero se encuentra con la familia o lo hace con la familia o cualquiera de esas variaciones? Bueno, con lo bueno y con lo malo, con más o menos detalles, son verdad.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Un par de notas breves sobre el campamento.

Esta tarde he estado en el campamento de Sol un rato (no mucho, cosas del trabajo) revisando qué es lo que había a la vista y qué se movía por allí. La idea de la acampada fue buena en su momento por el impacto social obvio de toda la gente reunida y colocada allí de forma pacífica pero evidente y molesta (para las diferentes administraciones y los partidos políticos mayoritarios) pero con el paso del tiempo están empezando a surgir cosas que hacen que sea cuestionable y que el movimiento 15M deba superar esta fase (sin renunciar a futuras acampadas en el mismo u otros emplazamientos).
Las objeciones objetivas tienen que ver con ciertas medidas de seguridad de las que carecen y que son necesarias en caso de tener material inflamable/explosivo (como las bombonas de gas para los fogones de la cocina, por ejemplo) o instalaciones que alojan niños (seguros y esas cosas de responsabilidad civil, vaya). Aunque se ha organizado, no se ha organizado del todo bien y esas son cuestiones importantes para evitar contingencias que sólo restarían credibilidad y buena reputación al movimiento. Si la seguridad no es lo primero, mal vamos.

Por mi parte, habría que pasar a un segundo grupo de objeciones que son más relativas pero no insignificantes:

-Lo que se ha formado en torno al campamento: es cierto que la gente acampada necesitará sus actividades para pasar el tiempo pero creo sinceramente que debido a la mezcolanza de algunos de los grupos que se han adherido al movimiento 15M, el campamento pierde la sensación de ser un emplazamiento de reivindicación socio-política para convertirse en una especie de evento festivo, como una especie de mercado hippie con comuna. En ese contexto, lo de la zona de la espiritualidad, lo del reiki, el huerto, el rollo vegano y otras iniciativas perrofláuticas me parece que dañan la consistencia de la imagen del movimiento por la democracia real y parezca un intento de promover una agenda magufo-jipiosa más que un intento de obtener unas reformas sociales y legislativas reales.

Es más, creo que esto, tanto como los motivos objetivos que señalaba arriba, puede alienar a una buena parte de la gente que apoya la iniciativa de democracia real. Estas magufadas suelen ir siempre acompañadas de una actitud santurrona y pseudorreligiosa que acaba por excluir a aquellos que no son suficientemente puros porque comen carne o no creen que las terapias alternativas deban estar a la misma altura que las terapias convencionales con una ase científica sólida, etc.

-La inercia del método asambleario y la dispersión del esfuerzo: si, es cierto que para que resulte una democracia de verdad todo el mundo debe tener voz y voto pero me cuesta lidiar con el método asambleario por su inercia, su resistencia a ponerse en movimiento al tener que confrontar y contrastar las opiniones de mucha gente que quiere introducir en la agenda sus propios argumentos, objetivos y propuestas. Esto no es malo pero ha de regularse desde el principio: deben acordarse unas normas consistentes para que las discusiones no se eternicen, para que haya un límite a la cantidad de propuestas y, también, su naturaleza (¿es cierto lo de la propuesta del reiki en la educación pública?). Hay que definir los objetivos para poder definir las exigencias y el curso de acción. Por el momento, me parece que esto falta.

Como consecuencia de lo anterior, el esfuerzo se dispersa. Las reuniones se regularizan y se alargan y, aunque no hay una burocracia ni un aparato con tal nombre, el efecto es el mismo (y os lo digo yo que sé de lo que hablo en temas de partidos): no hay movimiento real hacia ningún punto, sólo discusión de documentos, comunicados y demás. El movimiento debe coalescer en unos cuantos puntos, cuanto más simples, evidentes y consensuados, mejor. Debe ser inclusivo en sus principios de exigencia de democracia y debe formar una plataforma permanente y sólida que dé imagen de consistencia y coherencia. Todo esto, claro, si se quiere tener la opción de ser tomados en serio y pasar de la imagen de lluvia de verano.

Terminaré diciendo algo: quiero creer. Quiero creer que es posible que las próximas generaciones cambien el país para mejor y que rompamos con las generaciones que, en el fondo, nos han cortado el futuro entre su corrupción y su catetismo. Es muy difícil pero hago el esfuerzo para creer. Ahora, para que esto tenga éxito, lo necesario es tomarlo con seriedad, aclararse la cabeza y asumir que esto no es una fiesta, es una toma de decisiones para cambiar nuestro futuro como país.

jueves, 19 de mayo de 2011

Razones para la Esperanza.

Porque toda cara tiene una cruz, una canción que viene bien para estos días:

A Few Good Men - Dropkick Murphys.
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It's time we stood up for ourselves so get up off your knees.
We'll shake off our destractors and attain our hopes and dreams
and if we fall prey to in-fighting, we're never gonna win,
so put aside your differences, sing loud, sing proud

We won't listen to their stories or be waylaid by their lies
it's a dream that's still attainable for kids like you and I
So if we all stand together singing one defiant song
our voice will reach the heavens, so sing with all your heart

Join us in a song
we shall rise and sing
stand up and be counted
sing a song for liberty
join us in this song
together we shall sing
rise up and be counted
sing it loud, sing it proud

We've been brutalized and crucified, the brunt of their attacks,
is corruption not their trademark and compassion what they lack?
If we can realize our common goals,
the end of which is plain
united and now stronger,
their loss is now our gain!

Join us in a song
we shall rise and sing
stand up and be counted sing a song for liberty
join us in this song
together we shall sing
rise up and be counted
sing it loud, sing it proud

(Hey!)

Join us in a song
we shall rise and sing
stand up and be counted sing a song for liberty
join us in this song
together we shall sing
rise up and be counted
sing it loud, sing it proud

lunes, 16 de mayo de 2011

Razones para la desesperanza.

Cuando empecé este nuevo blog quería mantener una cierta distancia entre ciertas cosas que me ocurren en la vida real y lo que son mis reflexiones, mis observaciones y mis argumentos. No me cuesta admitir que no soy la persona más fuerte del planeta a nivel emocional y que mi hábito de ver el lado malo de las cosas muchas veces arrastra mi estado de ánimo y hace que me sienta como una mierda y que me cave un agujero de autocompasión y de desesperación pero he intentado mantenerlo alejado de este registro, por lo menos a la hora de redactar entradas (y me enorgullece saber que nunca me he dedicado a componer mala poesía). Por otra parte, cuando las cosas han sido realmente malas tampoco era escribir por aquí lo que me pedía el cuerpo.

Este fin de semana no ha ocurrido nada realmente chungo. Eso ocurrió hace como una semana. Pero si que me he enterado. He estado toa la semana enfermo, con un resfriado con infección bastante serio (esta vez con fiebre y debilidad muscular) y no ha ayudado a que me lo tomase mejor pero ha sido parte de una colección de cosas.

El incidente en concreto (y aquí me vuelvo explícito) fue un ictus de mi abuela. Creo que hace el tercero, aunque no lo tengo seguro. Ha tenido varios, casi todos después de su diagnóstico de mal de Alzheimer, hace siete años, casi, y que tienen que ver con su mala circulación. Este último ha hecho que ya no pueda ver, oír ni hablar. Su estado no era demasiado bueno pero ahora, en la práctica, sólo puede comer cosas muy trituradas y sólo reconoce por el tacto. Todo esto lo sé por mi madre, que hizo un viaje relámpago en el fin de semana para ver su estado. Yo no he visto a mi abuela desde 2005.

Cuando vi a mi abuela después de que le diagnosticasen la enfermedad algo se rompió dentro de mí. Hay una mirada, una mirada específica que tienen las personas con Alzheimer, que aquellos que lo hemos visto de primera mano podemos reconocer. Es una mirada con la que, aunque te estén mirando, sabes que esa persona está perdida. Perdida dentro de sí misma, sin ningún tipo de referencia. A mí esa mirada me destrozó por dentro. Mi abuela era una persona muy importante para mí, una figura materna que estuvo ahí a lo largo de muchos años para mí y que significaba muchísimo para mí. La idea de verla desaparecer poco a poco, borrada por los bordes y hundiéndose en el olvido es algo que me retorcía y me retuerce por dentro. La carga de culpa por no haber estado a su lado en estos años es mía y no creo que me libre nunca de ella pero, sencillamente, no creo que hubiese opción buena.

Como decía, se me ha juntado esto con haber estado enfermo y físicamente débil, la semana pasada. No es el mejor conjunto de cosas y menos cuando cada día, en el laboratorio, me enfrento a una rutina en la que apenas tengo interés y con algún compañero que, a pesar de ser buencompañero de trabajo, ideológicamente me parece un zote criptofascista. Cuando le sumo pensar un poco en la proyección profesional que me ofrece mi carrera (Ley de Ciencia incluida) y las perspectivas de futuro, así en general, no puedo evitar sentirme deprimido, porque veo a mi alrededor que las cosas empeoran y no tienen muchos visos de mejorar.

Mi compañero es un síntoma, es un ejemplo de los reaccionarios que recurren a la retórica contra el voto para asegurar que la derecha gane. Recurriendo al tópico de que todos los políticos son iguales se le nota que es un amigo de Espe y de la misma retórica populista que lleva a abrir la brecha entre los que tienen mucho y los que tienen poco, la misma mecánica destructora de la clase media de siempre. Él, que es el hijo de un tendero que ha podido llegar a la universidad por años y años de servicios públicos, cree en la destrucción de toda esa infraestructura.

En esto enlaza lo de mi abuela, en cierto modo. Mi abuela ha tenido la suerte de tener la red de la familia que estuvo ahí cuando ella empeoró y hubo que cuidar tanto de ella como de mi abuelo, hasta que él murió en Febrero pasado. En Cantabria la ley de dependencia se aplicaba con cierta soltura, por lo que había cierta ayuda y apoyo en forma de servicios en la casa. Es una diferencia que, dada la organización de mi madre y sus hermanos, no era indispensable pero si se agradecía mucho. No quiero ni pensar lo que puede ser una situación así para una persona sola o para menos hermanos en Madrid, donde la presidentísima se ha ahorrado ese dinero.

Y es que veo a mi compañero y entiendo que es un ejemplo de la falta de humildad, de compasión y de empatía que afecta a mucha gente que cree en las recetas del neoliberalismo. Los mismos que hablan de valores familiares y son los primeros en divorciarse o enviar a sus hijas a abortar al extranjero. La misma hipocresía, doble moral, estupidez y pequeñez intelectual. El mismo egoísmo y mezquindad.

Las desigualdades económicas siempre son pagadas por los que menos tienen. Sin los sistemas de protección social, serán los menos afortunados los que tengan que pagar el pato: co-pago sanitario (antes de la privatización completa), impuestos indirectos, pensiones menores, educación de primera y de segunda con bonos escolares... Todo ello abrirá aún más la brecha entre los que tienen mucho y los que tienen poco y eso, se pongan como se pongan, es a lo que conducen esas medidas.

Quisiera creer que las manifestaciones de ayer, las acampadas de hoy y otros signos pueden cambiar el signo de lo que veo como futuro. Sé que gracias a mis amigos me sentiré menos solo y que recuperaré mis ilusiones, aunque sean con el objetivo de marcharme y montar mi futuro lejos de ellos, lo que no deja de ser un trago amargo pero hoy la noche se me hace muy larga.

P.S.: si tenéis la tentación, gracias por la compasión y conmiseración online pero no creo en ello. Dejadlo para cuando nos encontremos en vivo.

lunes, 18 de abril de 2011

La Cena.

El miércoles de la semana pasada tuve el gusto de compartir mesa a la cena con Be y con Somófrates, bloggers extraordinares y encantadoras personas. Nos decidimos por un ruso que ni Be ni yo habíamos probado antes pero al que le teníamos ganas tanto por estética como por opciones de carta (aunque en mi caso era el Vodka lo que tenía en mente, por aquello de que no había sido de las mejores semanas que he tenido en el laboratorio).

La velada empezó con una acusación (muy justificada) de Somo respecto a mi (casi) constante negatividad en mi twitter, pero tengo que defenderme argumentando que es mi válvula de escape para no quejarme continuamente en el labo del millón de pequeñas mierdas y trabas que a la larga acaban por joderte el día al impedir que puedas organizar las cosas de una forma ni siquiera fluida. También, creo yo, aunque eso lo he ido rumiando desde entonces, tiene que ver mi implicación con mi trabajo, un defecto bastante gordo, eso de sentir responsabilidad hacia lo que uno hace para ganarse la nómina y eso, no me cabe duda.

Cuando llegó Be, secuestrada vilmente por su trabajo en el Mal, nos pusimos a charlar animadamente, con las bebidas: Bloody Mary para Be ("A esto le han echado el zumo de tomate justo para que tenga color.") y Gimlet para mí y para Somo ("Esto huele a Nenuco."), que se fió de mi criterio (insensato...).
Gráfico demostrativo de las condiciones iniciales (si, lo de Be es una camiseta de Green Lantern, así es de guay ella, que trabaja para el Mal y le dejan llevarlas; yo llevo gafas y el ceño marcado, cosas de la miopía; las copas son el Bloody Mary de la muerte, apréciese la ramita de apio, y los Gimlet de Chanel nº5). Visión del autor (si, no valgo para dibujar, así que ahorráoslo).

Dejando de lado mis gilichorradas del laboratorio, sin mayor interés, se nos fue la noche en conversación sobre cine soviético (por el lugar y como recomendación para forjar el espíritu les referí a Stalker y, sobre todo, Solaris, que dejó alucinando a Somo cuando le conté lo del plano secuencia de coche rodado en las autopistas de Tokio para justificar gastos), el atuendo de dominatrix (sic) de Be en el trabajo y la anécdota del Pollito de California de Somo (o cómo el Gran Electricista descubrió que en Europa el cable marrón es el de tierra).
Adentrados en la velada y ligeramente perjudicados (aparentemente, Be hizo malabares con los pechos mientras Somo sufría de ergotismo o fuego de San Juan por el pan de centeno y a mí me eran revelados los Misterios de Eleusis). Visión del autor (Nota: el autor no está demasiado seguro de que sea un visión fidedigna).

Adentrados en la noche y degustando los blinis con fruición (surgió por ahí mi explicación sobre el Ergotismo, el cornezuelo del centeno, el LSD, los Misterios de Eleusis y los medicamentos contra las migrañas; por cierto, chicos, recordadme que otro día os cuente sobre el programa MK Ultra, Sandoz, Eli Lilly, la CIA y su programa de Control Mental), escuchamos alguna cosa de los vecinos del otro lado del salon (que parecían formar un grupo de profesionales liberales de esos; o séa, artistas o gente dedicada a esas cosas). Más o menos fue entonces cuando tuvo lugar uno de los momentos álgidos, el comentario de una de las chicas que vino a ser (registrado hábilmente sobre el papel):
"Ladran luego cabalgamos. Tiene que ver con la caza del zorro. O sea, cuando la gente se montaba para ir a cazar al zorro, los perros salían ladrando y de ahí viene."
En ese momento, claro, Be, Somo y yo nos miramos porque sabíamos que eran nuestro deber registrarlo. Debe de ser, sin ninguna duda, la chorrada más gorda que he escuchado en toda la semana y en el mes y aún en lo que llevamos de año, por lo menos en vivo. Por cierto, para los que no lo sepáis, es una cita apócrifa de el Quijote, así que la chica no sabe ni el origen popular, aunque incorrecto (obviamente, el poema de Goethe no tiene nada que ver).

De todos modos, una de las mejores de la noche vino por parte del que escribe hacia el final de la cena, con los postres y la discusión de cómo el panorama de la soltería adelgaza para desventaja de dos casaderos de tanto encanto y recursos como Somo y yo.
Somófrates: Están empezando a parir todas.
Illuminatus: Es muy fácil: mata a las crías.

Creo que, esencialmente, ese fue el remate de una de las mejores experiencias de año por la que sólo puedo estarles agradecidos a ambos dos comensales y esperar que se repita pronto prontito (porque, por mucho que me queje, estas son las cosas que hacen que merezca la pena vivir la vida). Ah, y quiero invitarles a que dejen por aquí sus propias observaciones, por aquello de que la memoria es parcial (y yo tengo una laguna entre las 19:30 del viernes pasado y las 2:00 del sábado que se expande hacia ambos lados, temporalmente hablando; bendito Gimlet).

martes, 15 de febrero de 2011

Contra el Sistema.

Aunque en el momento en que escribo esto es ya bastante tarde para uno de mis días de diario, tengo la energía y la voluntad y no sólo esa vaga sensación de deberme a mi público. Es, en todo caso, una deuda pendiente que tenía para conmigo y para con gente a la que conozco y es un ataque de sinceridad en toda regla.

Desde principios de año estoy trabajando nuevamente en un laboratorio con carácter de becario. Supero el mileurismo lo justo para costearme el abono de transporte público y, naturalmente, no tengo las coberturas habituales de un trabajador asalariado, aunque mis jornadas laborales tampoco estén estipuladas. Vuelvo a tener unos ingresos en un concepto que, por otra parte, me resulta desagradable, a nivel profesional. Toda la flexibilidad, toda la falta de requerimientos estrictos de una jornada laboral se equilibra con las obligaciones no expresas de aprender sobre el tema de estudio para poder escribir una tesis, así que la jornada no termina cuando sales del laboratorio y tu tempo libre no es exactamente tal cosa.

Os lo voy a decir con todas las letras: no tengo el menor interés por escribir una tesis ni por conseguir el grado de doctor. Profesionalmente sería una especialización que, además, me restringiría todavía más y que me marcaría con un tema que es posible que no quisiera continuar como investigador.

Creo que hace tiempo que me quemé respecto a la investigación básica y no creo que merezcan la pena todas las horas invertidas en ello ni el esfuerzo para conseguir unos míseros resultados cuya relevancia sólo será medida de acuerdo a algo tan filisteo como un índice de impacto. Soy un mercenario de la ciencia, si, y estoy orgulloso de ello porque tomo mi labor como un profesional que se esfuerza en hacer su trabajo bien de acuerdo con unos criterios más o menos objetivos.
Sin embargo, desprecio el mundillo de la investigación académica: las publicaciones, los egos (desmedidos y heridos), las vendettas, los que se aprovechan del sistema, los dinosaurios... Me resulta indiferente y prescindible en mi vida. Sencillamente, creo que lo que cuenta Sonicando en su última entrada es la base de mis problemas, es actitud prepotente, paternalista y condescendiente (un tanto redundantes entre sí) que ha reinado siempre en la academia respecto a los investigadores noveles y cómo con el pretexto de lo vocacional se ha mantenido un régimen de precariedad y de, ¿por qué no decirlo?, amateurismo respecto a los predoctorales.

Me pesarán los años pero es que, además, no le veo sentido a los doctorados basados en tesis a estas alturas. Una tesis no supone para su lector nada más que el hecho de poder validar un cuerpo de trabajo para obtener el título de doctor, sin importar dónde empezase ni donde terminase. Sencillamente, ya no ocurre como hace años: el proyecto inicial puede no ser ni un vago recuerdo cuando se llega al último punto debido a la competición con otros grupos y a que, sencillamente, las cosas nunca se ajustan al modelo como se había planteado.

Lo admito abiertamente: estoy en contra del sistema: estoy en contra de los doctorados basados en tesis, estoy en contra del sistema de predoctorales como becarios; de los proyectos hiperambiciosos que luego se quedan en punto muerto; de los directores e I.P.s que le cuelgan la mierda a los becarios y les exigen resultados obcecándose en hipótesis que luego chocan con las evidencias; de las putas jerarquías entre los becarios; de la retórica del trabajo en equipo que se queda en la puerta de los laboratorios; de usar fondos públicos como si fuesen la calderilla particular; y estoy en contra de la falta de gestión, control y organización de los laboratorios. Estoy, sencillamente, harto de un mundillo y una forma de entender la ciencia que es de aficionados y en el que la profesionalidad es más un milagro que resulta de esfuerzos más allá del deber de unos pocos que lo añaden a sus responsabilidades reales.

Otros no sé pero yo quiero vivir de la ciencia como un profesional con dignidad profesional.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Mi vida.

El otro día me dió por pensar un poco sobre mi condición actual y mi vida y me dí cuenta de que podría resumirla en series de Televisión:

-Mi familia es como la de los Soprano, sólo que sin los chanchullos.
-Mi trabajo es como de the Office, aunque mi jefe sea majo, pero con lo que implica sobre el día a día.
-Mis amigos son... bueno, una mezcla entre los de Friends y Cómo conocí a vuestra Madre pero con más mala hostia (como debe ser).
-Me gustaría que la política fuese más como la de el Ala Oeste pero sin duda es como en the Thick of It.
-Me gustaría gustaría tener una vida sexual como de the OC o Gossip Girl pero se parece más a la de Bored to Death.
-Me gustaría viajar tanto como los de Star Trek pero no llego ni a Perdidos.
-Me gustaría sacarle a mis días el partido que les saca Jack Bauer en 24 a los suyos pero me los paso como los camellos de the Wire.

lunes, 24 de enero de 2011

Apolíticos.

En la última semana, en lo que todavía viene siendo el proceso de integración en el labo, he ido teniendo oportunidad de conocer más a mis compañeros, lo que vienen siendo los becarios. Y digo conocer más y no mejor porque, en realidad, salvo por lo profesional y por una relación amistosa sin llegar a más, tampoco es que tenga mucho interés. Me temo que pertenecen, mayoritariamente, a esa cohorte de población que se aplica, deliberadamente o no, la puta etiqueta de los cojones: los apolíticos.

Desde hace mucho, aborrezco a la gente que hace las generalizaciones sobre la política y los políticos con el trazo gordo y basto del cateto que no ha visto el mundo más que por un agujerito lleno de mierda, especialmente cuando esa gente ha pasado por la universidad. Aborrezco esa puta retórica de mierda que generaliza porque, en el fondo, tenemos los políticos que nos merecemos. Somos nosotros quienes dejamos o no a unos u otros en el puesto, quienes toleramos que el gobierno sea el gobierno acatando ésta o aquella norma o ley. La sociedad y los órganos de gobierno son consensos, no realidades inmutables y dependen de la aceptación por los ciudadanos.

La pasividad de los mismos apolíticos que protestan, se quejan y lanzan con cinismo comentarios sobre la integridad moral de estos o aquellos me revuelve porque, sencillamente, en esa misma pasividad tampoco están dispuestos a hacer nada. Estos individuos se quedan en el mismo bipartidismo ficticio de siempre porque para qué votar a un tercer partido, el que sea, no vayan a "desperdiciar su voto". No están dispuestos a movilizarse y formar un partido con otros, no quieren nada más que recibirlo todo hecho. Pero claro, la culpa es de los políticos, que están ahí puestos por los extraterrestres, parece ser.

Se puede estar implicado en política votando o no votando, eligiendo un partido distinto cada vez o eligiendo no votar o votar en blanco pero hace falta hacerlo de forma concienciada y convencida, no siguiendo esa misma jodida retórica de mierda, colocada por los liberales neocons, claro, de que los gobiernos, al final, no son necesarios. Es decir, que mande el dinero. Se acepta una puta mentalidad de la Edad Media, de siervos de la gleba, porque, al final, en lo que consistió el siglo XIX fue el afianzamiento de la soberanía popular, un hecho "trivial" del que nos olvidamos ahora, cuando los mercados, esos nuevos dioses ciegos y estúpidos, destruyen a su paso para provecho de los flautistas ciegos que tocan a su alrededor.*

Falta cultura democrática en España, mucha, sobre todo cuando es en este momento cuando se ve que ninguno de los dos grandes partidos aporta un cabeza de lista/candidato a la presidencia de gobierno que invoque algo que no sea tedio o recelo. Como leí hace un tiempo, el problema de la gente que no se interesa por la política es que la deja en manos de la gente que si se interesa por ella.

Cada puto día estoy más convencido de que vivimos en el mundo surgido de una versión capitalista de 1.984.

*Metáfora deliberadamente tomada de H.P. Lovecraft.

sábado, 1 de enero de 2011

Nuevo Año.

Estoy últimamente metido en cosas y me da una pereza inmensa ponerme a escribir, sobre todo porque empiezo a trabajar el lunes (beca predoc). Ya me animaré. De momento, dejadme desearos a todos un buen año 2011.

Feliz Año 2011.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Cyberpunk, Steampunk y el fin del futurismo.

A raíz de la última columna de Mosky, me surgió, de forma más o menos intuida, aunque debía estar cociendo desde hace tiempo dentro de mi cabeza, la relación cultural y socialmente anímica entre el Cyberpunk, el Steampunk y nuestro mundo o sociedad.

La movida de wikileaks de la liberación de documentos y los intereses que pueden hallarse detrás de los nobles propósitos de claridad y limpieza en la información que los gobiernos proporcionan a la ciudadanía da pie a plantearse de forma seria que, dejando de lado a los rusos (la cleptocracia del momento) y a los chinos (la dictadura autoritaria por excelencia), quienes difícilmente se ruborizan al dejarse en evidencia sus abusos de las libertades y derechos humanos, es probable que haya grandes grupos de intereses económicos y corporaciones detrás de estas maniobras. Va muy en la línea de argumentar que los gobiernos tradicionales están en declive y que todos los servicios que prestan podrían ser privatizados (algo que la última crisis global ha desmentido, sobre todo cuando Alemania y Francia han mantenido el pulso firme de sus economías mediante un intervencionismo nada disimulado).

Dejando de lado la noticia reciente, lo que queda es la idea, que ya tenía muy asentada, de que el Cyberpunk hace tiempo que pasó de ser ficción especulativa a una especie de crónica realista de nuestro tiempo sólo parcialmente deformada por la falta de ciertas informaciones. El futuro de William Gibson en los años ochenta es nuestro presente, mutatis mutandis. Las megacorporaciones de poder desproporcionado son un hecho desde hace años y la voracidad de Microsot, Google y otros son un reflejo de la lógica monopolista del neoliberalismo económico, la misma situación del entorno reaganiano en el que escribía Gibson. La privatización y mercantilización de casi todo es otro signo similar y no hay que esforzarse demasiado para ver que los contratista de seguridad que han operado y operan en Irak y Afganistán no son más que compañías de mercenarios que trabajan para las compañías privadas que operan en ambos países tan pronto como lo hacen para los gobiernos de ambos estados. De momento las formas y las acciones en los mercados han evitado la violencia física utilizando estos agentes (sin incluir el espionaje industrial, claro) pero no hay que descartar nada en la lucha por los dividendos.
Es cierto: no tenemos las nubes cerradas y el entorno opresivo del Cyberpunk pero a lo mejor es que no nos estamos fijando bien o que el cambio ha sido tan gradual que no lo sabemos captar. Los bloques de publicidad de cualquier cadena mayoritaria nos lanzan un lenguaje de encefalograma plano y una realidad pequeñoburguesa que, comparada con lo que se percibe en la calle, sólo se adapta a un sector de población que sólo podemos definir como los esclavos corporativos, los sarariman que ni siquiera son sarariman porque ya ni siquiera en Japón se opera con aquellos principios feudales por los que uno entregaba su vida a la compañía a cambio de que la compañía te asegurase tus medios de vida. Sales a las calles para contemplar algo que convierte Blade Runner en crónica social mientras la televisión te remite a una vida pequeñoburguesa que sólo pertenece a los lacayos de las compañías.

Aquí estamos, 2010. El Steampunk asciende como corriente estética. ¿Dónde está el atractivo de un futuro pasado, de esa tecnología que nunca fue basada en el vapor y el carbón? Dando de lado los aspectos de imagen, ciertamente de un barroquismo y un estilo reconocibles, hay algo reconocible, aunque a lo mejor no tan obvio: el futurismo, el optimismo que radicaba en las visiones de Verne y de Wells que confiaba en que la tecnología mejoraría nuestras vidas. El ascenso del Steampunk es una reacción frente a un presente en el que la tecnología no nos ha resuelto la vida, si no es que no nos ha vuelto más esclavos de ella misma y de los poderes fácticos (medios de comunicación que nos bombardean con los anuncios, el Spam, el estar controlados y localizados por el móvil, etc.) o directamente está destruyendo nuestro medio ambiente (contaminación, cambio climático y calentamiento global...).
La atracción del Steampunk responde a la necesidad humana de buscar un futuro que, ahora mismo, nos resulta oscuro. Al contrario de lo que argumentaba algún gilipollas, no se ha producido el fin de la historia pero si que se ha producido el fin del futuro. Ha dejado de existir la aspiración por un futuro mejor ya que se ha proclamado que la utopía es inviable e irrealizable, sólo existe un presente perpetuo en el que las cosas son como son y en el que las mejoras y los cambios que pueda haber sólo podrán ocurrir dentro de las reglas del juego que están establecidas. 1984 en versión capitalista liberal o, si se prefiere, Un Mundo Feliz.

En medio de la crisis económica en la que estamos, las evidencias están ahí para verlas: la guerra constante en la que el enemigo es Eurasia, y siempre ha sido Eurasia, es sustituida por las crisis regulares del mercado en las que los especuladores rebañan el pastel sacando beneficio de la destrucción del tejido productivo de los estados. En vez de destruir físicamente los recursos producidos en las fábricas en la guerra contra Estasia, que siempre ha sido nuestro enemigo, los recursos son destruidos en las crisis del mercado y por la obsolescencia programada para generar una necesidad constante de consumo.
El sistema, claro está, queda en manos de los productos electorales de turno, cuya competencia, más allá de los talentos y capacidades de sus miembros, siempre estará limitada por los mercados, las manos invisibles y otros poderes cuya entidad se aproxima más a la metafísica que a lo material. Si los objetivos del marxismo y el socialismo científico son una utopía, al considerarlos fuera de un marco leninista, que se aproxima a la religión, los postulados del capitalismo neoliberal no son mucho mejores: el comunismo busca inmanentizar el escatón (motivo por el que las religiones lo aborrecen: no pueden tolerar un paraiso terrenal, si no se quedarían sin negocio) pero el capitalismo emplea figuras que refieren a la retórica de las divinidades y del destino.

El futurismo lleva años muerto o en coma porque, precisamente, el futuro carece de atractivos. La carrera espacial dejó de tener interés cuando no había unos soviéticos para competir, así que ¿por qué molestarse en marcharse fuera? Podíamos conseguir el paraiso en la Tierra (en versión capitalista y a un precio asequible, claro está). Se acabó soñar con las estrellas, que eso es algo muy caro y no interesa a los votantes. Aquí está toda la aventura que podemos necesitar: televisión, consolas, internet... Y mientras, todos esos medios de comunicación cumplen poco con su nombre y son empleados para vendernos la próxima mierda que no necesitamos y la próxima moda a la que debemos adaptarnos si no queremos ser unos raros y unos marginados y queremos encajar en el grupo; modas, claro, que sólo esconden la necesidad de seguir vendiendo para que la bicicleta del negocio se mueva, no importa que eso implique consumir recursos, no importa que eso no repercuta, no ya en nuestra calidad de vida, sino en nuestra felicidad.
Mientras mucho chupapollas va por ahí alardeando de que hace falta una reforma laboral (sobre los trabajadores por cuenta ajena claro, porque ellos se levantaron por los cordones de sus propias botas), lo que no tenemos es un futuro, con reforma o sin ella, y no a nivel de país sino de especie. Quizá, si en algún momento se reúne suficiente gente despierta, esto pueda cambiar pero por el momento no hay muchos motivos para sentirse optimista.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El Último Hombre Justo (o casi).

"Cuando doy comida a un pobre, me llaman santo. Cuando pregunto porque un pobre no tiene comida, me llaman comunista."
-Dom Hélder Câmara-

El viernes pasado falleció Marcelino Camacho. Hoy sábado, cuando estoy escribiendo estas palabras, vi por la tarde en CNN+ el informe de los actos de homenaje después de que el cuerpo abandonase la capilla ardiente en la sede de Comisiones Obreras y me llenó de tristeza. Intenté contener las lágrimas pero no pude. Marcelino ya estaba mayor y enfermo pero no por esperar algo inevitable duele menos.

Le conocí en persona hace ya trece o catorce años, en una cena de homenaje que le dio el partido. Ya se le notaba la edad pero aún tenía un vigor especial que notabas cuando le mirabas a los ojos. Su trayectoria vital queda para las biografías pero su dimensión humana sólo se puede abarcar hablando con los que le conocieron y escuchándole a él. Siento que algo dentro de mí se parte en dos cada vez que veo el vídeo, cada vez que le escucho hablar de Justicia Social, de Libertad y de Igualdad (porque cuando esas palabras salían de su boca salían con mayúscula) y pensando que ya no tendremos ese referente.

En estos días, cuando estamos a vueltas con la crisis económica, el paro, la reforma laboral y todos esos productos de la codicia y la estupidez de los grandes manipuladores económicos, pagando la factura de la ambición desmesurada de unos cuantos, duele especialmente más la pérdida de alguien que llevaba dentro los principios, y aún virtudes, opuestas a todo lo que nos ha traído hasta esta depresión económica (porque es lo que es, al fin y al cabo, no ya por sus efectos sobre la economía doméstica de millones de familias sino por las consecuencias a nivel psicológico). Duele perder a alguien que, siendo un hombre corriente en circunstancias extraordinarias, tuvo el valor de elegir su lucha y se convirtió en un ejemplo.

Se nos ha ido un símbolo que nunca pidió serlo. Mucho han de cambiar las cosas para que alguien llegue a dar su talla: "Si uno cae, sevuelve a levantar y sigue adelante." Ave atque vale.


sábado, 30 de octubre de 2010

Like two ships sinking in the night.

The first time he knew her must have been about ten years ago. It was a casual engagement they came up with a bit on the fly but he would be able to remember they way she looked for years. She was young, smart and perky and certainly had nice looks. Later, things would turn a bit sour. He didn't exactly know what to do with her and he wasn't in the right frame of mind to take decisions of the sort, what with his emotions in turmoil, feeling afraid of others, of being rejected, of being betrayed, of being hurt. He had no emotional training to face this in a half-sensible way, so his decision was simple: stay as far away from her as he could. Duck and cover.

It didn't really solve his problems. The fear, the anger, the angst were all there and had nothing to do with her but it wasn't really as if he needed to add up any more shit to the pile he had to deal with. Things would sort out on their own and at their own pace. Mostly, it happened so and in time he would even lower his guard and sand those sarcastic corners a bit.

However, years would pass and the ending between them of years before would weigh in his heart. He was haunted just as the proverbial house on the hill, only his haunting came from himself, his own conscience questioning and pointing fingers at him. What you need or what you can do is not always what you must do, seemed to be the theme. There is right and there is right. It did not bother him so often, though, but then again separation does help ignore those kind of problems, where the presence of other people is a constant reminder of your own shortcomings and failures.

He lived in a sort of lull concerning her, except for those sudden and abhorrable pangs of conscience when a smell, a sound or an image brought her to his mind. At least until she appeared again through one of those fucking coincidences where you wish the people who got you in contact again had fallen dead where they stood. Panic ensued, to be sure, and he sat on it for some days just to see how things fell. Finally, when the pressure of his conscience to make ammends with his past mixed with the curiosity and the need to vent the fear got to a critical mass, he resolved going ahead and apologising for his past behaviour, settling the matter once and for all.

The way she reacted was quite welcoming, which was no mistery, after all those years. However, there was something that did unsettle him, his own feelings, hopes and expectations. The fear that all could go awry once more if he let them unleashed and guided himself by the same naïve enthusiasm and that fraudster, nostalgia, with her whole array of nice past times that never were. He let it cool for a while, for his own sanity.

They saw each other a while later and, all of a sudden, the fear of his own feelings pulled out of the matter entirely. While a part of him had expected, hoped this for a long time, now a certain feeling of disappointment set in. He couldn't be sure if it was her, how she had changed, or if it had to do with him, something related to his own transformations. What he had expected didn't came to be: instead of finding somebody he could relate to, somebody who made him feel warm inside, he had in front of him someone who let him with a lukewarm sensation, just like when you get a coffee or tea cup that has been left on its own for too long and you taste it without agreeing with it at all. He could not exactly identify what to feel for her or concerning her: he didn't despise or hate her but he certainly didn't like the person he had in front of him. She was perky, young and smart, certainly, and her looks, if anything, had improved, but he felt as if the person he had known had been kidnapped and sent to a Guantanamo-like prison where she had been brainwashed with MTV shows 24/7.

He could not get to hate or despise her but he resented her perkiness and social grace as reminders of his own streaks of biterness and gruffness (the invisible scars of the past which he rarely let show out of manners, a habit which would probably cost him an ulcer), not that he was any worse socially that the next guy but her charm for being the centre of attention combined with her physical attractive made it easier to feel a breach, an insurmountable distance between both. On the other hand, he felt he had exorcised his ghosts: he had offered his apologies and these had been accepted, so he had closure. The present, however, didn't seem interesting or promising. Whatever bonds existed, they were now faint and barely visible and though she could outshine the moon at night, she simply brought too much baggage with her.

martes, 26 de octubre de 2010

Lo Más Bajo.

He estado dando vueltas a cómo plantearlo de una forma que fuera más allá de lo obvio pero la escala de la bajeza de su catadura moral me provoca un desaliento enorme. Para los que no se hayan enterado por otros medios, Fernando Sánchez-Dragó ha reconocido en un libro de conversaciones con Albert Boadella, ahora, después de que haya prescrito el delito, que tuvo relaciones sexuales con dos menores de 13 años en Japón.

Independientemente de sus posturas políticas, que no comparto en absoluto; de sus negocietes con productos "naturistas" de esos del palo homeopático y que estaban sin controlar por la A.E. del Medicamento; y de su pedantería, porque es verdad que sabe un rato y es un tío muy leído, esto me parece lo Más Bajo. Y no me parece lo Más Bajo por el delito en sí, que eso sería ya bastante malo, sino por cómo lo ha contado en tiempo y forma, independientemente de sus excusas de "literaturización".

En estos días, la derecha española, la derecha de siempre, está enseñando la patita como nunca (el alcalde de Valladolid, Antonio Burgos, Alfonso Ussía, etc.). Es lamentable que esta gente pueda seguir mostrando su cara en público pero es el resultado de la plétora de gilipollas y retrasados que les ríen las gracias a esta panda de catetos venidos a más y reconvertidos en juntaletras. Es lamentable que tengan votantes mujeres pero supongo que eso dice bastante sobre el país. Semos mu modernos, me cago en dios.