Mostrando entradas con la etiqueta The Blackness. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta The Blackness. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de mayo de 2013

Loud as a Whisper.

Vuelvo a publicar después de muchísimo tiempo porque hay un motivo poderoso, poderosísimo, para ello.

En Star Trek: la Nueva Generación había un episodio con el título que encabeza esta entrada. El argumento venía a ser que el Enterprise recogía a un diplomático especializado en situaciones difíciles de conflicto, guerras civiles, etc. y lo llevaba hasta un planeta en el que había una situación así. La particularidad y el elemento clave de todo el episodio era que el embajador era mudo pero telépata y se comunicaba a través de tres intérpretes, dependiendo del rango de emociones que quisiera/necesitase expresar. El resto del argumento, por no hacer spoiler yo deliberadamente, os lo podéis mirar vosotros siguiendo el enlace. A efectos prácticos la cuestión es que no he podido evitar pensar en ese episodio al ver la entrada de hoy/ayer del blog de Allie Brosh, Hyperbole and a Half.

Hace mucho que descubrí su blog, lo recomendé, diseminé todo lo que pude su url, porque me parecía que tenía un verdadero fondo de genio, de humor, de diversión a partir de lo cotidiano y de ser "tonto" (silly, si cogéis el matiz) sin dejar de demostrar inteligencia. En un primer momento tomé su ausencia de actualizaciones (un año desde la anterior hasta la penúltima) por ocupación con el libro que anunció en su momento y no le dí mayor importancia pero me equivoqué, por motivos que creo que quedan del todo claro en la última entrada. Lo eché en falta pero la vida sigue para todos y no pensé mucho más en ello.

Hoy, cuando he leído su entrada, ha sido como... no sé si podría llegar a explicarlo. A nivel emocional me ha removido por dentro porque ha puesto, de una forma clara y, lo que es más importante, desdramatizada, con esos toques de humor que decía antes, una experiencia que también ha sido mía. No todos los detalles son exactos, claro, pero, como con toda experiencia subjetiva, hay margen para la variación, para la customización o, mejor, personalización de la misma. Lo esencial, no obstante, está ahí: el entumecimiento vital, emocional; la impotencia (y aún la frustración y la ira) de los demás para hacer nada; la vida como un ejercicio de inercia; la vaga sensación de que quieres apagar la luz y cerrar la tienda; la ira cuando los demás intentan hacer algo y parece que lo hacen por ellos y no por ti; el odio y los sentimientos negativos hacia los demás (y, especialmente, la felicidad de los demás) como un clavo ardiendo al que agarrarte para sentir algo; y el día en el que, de repente, tu cerebro decide que, de nuevo, vuelves a tener motivos por los que vivir. Si tuviera que decir algo que falta, por el tinte personal, sería la vergüenza ante la impotencia que uno mismo siente al no poder reaccionar emocionalmente, aunque ese matiz creo que está, en el fondo, en lo que ella menciona sobre que casi parece que quieres estar mal.

Una de las palabras que más me llamó la atención fue 'fog', niebla. Es quizás una de las más descriptivas de la sensación que acompaña la depresión: una especie de niebla mental a través de la que uno se mueve en los días en que está "en la zona", atenuando el "sonido emocional" de todo lo que te rodea.

Ha puesto palabras (y viñetas) a algo de lo que no es ya que sea difícil hablar sino que es prácticamente imposible trasmitir en todos sus matices. Una especie de necrosis interior que sólo duele a posteriori, el dolor de la depresión es como el dolor un miembro fantasma.

Sufro de periodos depresivos. Es así desde los 17 años y podría especular durante horas y páginas con los agentes causales, no ya sólo por formación sino por análisis de mi biografía, pero eso no sirve para eliminar lo que es una característica de mi personalidad y mi neuroquímica. Mi cerebro funciona normalmente la mayor parte del tiempo, con felicidad e infelicidad, ira, calma, afecto, euforia... Sólo de cuando en cuando, por causas diversas (contrariedades, dolor emocional agudo, falta de luz solar durante periodos prolongados, la dirección del viento, yo-que-sé...) "caigo en la zona" y TODO carece de significado, tal y como la Brosh describe.

Con los años me he hecho a la situación: reconozco los síntomas previos, los prolegómenos, como el que nota un sabor extraño como reacción a la adrenalina, pero normalmente no puedo hacer nada, salvo asumir qué es lo que se me viene encima y que en algún momento pasará. Es lo más parecido, a nivel emocional, que se me ocurre a lo que debían hacer los humanos cazadores-recolectores cuando les pillaba una tormenta estando de caza. Tengo la suerte de que ninguno de mis episodios ha tenido ni la duración ni la intensidad del más fuerte que recuerdo, aunque creo que quizás tenga que ver con los años y la experiencia. Lo que sé es que, como el 'perro negro' de Churchill, está aquí para quedarse o por lo menos tengo que vivir con la idea de que estará alrededor.

Toda esta confesión no es por necesidad de simpatía, lástima o compasión. Sólo quería enfatizar que Allie Brosh ha hecho la que puede ser la guía más clara, concisa, explicativa y certera sobre lo que es la depresión. Ha dado una voz y una forma a lo que muchos sentimos y no hemos podido llegar a comunicar, ni siquiera a los que nos son más cercanos, cosa que creo que ya sólo los 5000 comentarios de su entrada demuestra. No os pido comentarios, sólo que leáis la entrada original y que la difundáis para intentar dar un poco de comprensión: hay un margen como de vergüenza ante esta enfermedad, esta vulnerabilidad y, personalmente, no creo que la retórica de muchos medios de comunicación al hablar de ella como "enfermedad de las sociedades desarrolladas" ayude mucho; lo encuentro como una especie de falsa compasión que en el fondo lleva un cierto desdén implícito ("peor lo pasan en África", estableciendo una comparación fácil que no procede). Es un fallo neuroquímico, un mal del cerebro, algo cuyas bases comprendemos sólo de forma tan burda como la esquizofrenia, la distinción está en el grado de funcionalidad social.

P.S.: en Melancholia Lars Von Trier identifica  una de las pocas cosas positivas de las tendencias depresivas, por si queréis una aproximación fílmica complementaria.

P.P.S: Florence and the Machine tiene una canción sobre el asunto, también.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El Último Hombre Justo (o casi).

"Cuando doy comida a un pobre, me llaman santo. Cuando pregunto porque un pobre no tiene comida, me llaman comunista."
-Dom Hélder Câmara-

El viernes pasado falleció Marcelino Camacho. Hoy sábado, cuando estoy escribiendo estas palabras, vi por la tarde en CNN+ el informe de los actos de homenaje después de que el cuerpo abandonase la capilla ardiente en la sede de Comisiones Obreras y me llenó de tristeza. Intenté contener las lágrimas pero no pude. Marcelino ya estaba mayor y enfermo pero no por esperar algo inevitable duele menos.

Le conocí en persona hace ya trece o catorce años, en una cena de homenaje que le dio el partido. Ya se le notaba la edad pero aún tenía un vigor especial que notabas cuando le mirabas a los ojos. Su trayectoria vital queda para las biografías pero su dimensión humana sólo se puede abarcar hablando con los que le conocieron y escuchándole a él. Siento que algo dentro de mí se parte en dos cada vez que veo el vídeo, cada vez que le escucho hablar de Justicia Social, de Libertad y de Igualdad (porque cuando esas palabras salían de su boca salían con mayúscula) y pensando que ya no tendremos ese referente.

En estos días, cuando estamos a vueltas con la crisis económica, el paro, la reforma laboral y todos esos productos de la codicia y la estupidez de los grandes manipuladores económicos, pagando la factura de la ambición desmesurada de unos cuantos, duele especialmente más la pérdida de alguien que llevaba dentro los principios, y aún virtudes, opuestas a todo lo que nos ha traído hasta esta depresión económica (porque es lo que es, al fin y al cabo, no ya por sus efectos sobre la economía doméstica de millones de familias sino por las consecuencias a nivel psicológico). Duele perder a alguien que, siendo un hombre corriente en circunstancias extraordinarias, tuvo el valor de elegir su lucha y se convirtió en un ejemplo.

Se nos ha ido un símbolo que nunca pidió serlo. Mucho han de cambiar las cosas para que alguien llegue a dar su talla: "Si uno cae, sevuelve a levantar y sigue adelante." Ave atque vale.


lunes, 5 de julio de 2010

It's been a bad Day.

"Sólo existen dos grandes tragedias en la vida: una es no conseguir lo que tu corazón desea y la otra es conseguirlo."
-Oscar Wilde (atribuída)-

Finalmente soy máster (del universo, JA-JA, cómo si nadie hubiese hecho ese puto chiste antes... En fin). He llegado a la facultad con un subidón impresionante entre la cafeína y la ligera ansiedad de tener que plantear la defensa de mi memoria final (que ya había entregado la semana pasada) de los últimos tres meses de prácticas. Cierto es que había repasado tanto la memoria como la presentación varias veces con la gente de la compañía pero terminar por fin lo que ha llevado tanto tiempo era algo que esperaba para quitarme un peso de encima.
Me alegra decir que gustó, tanto en la facultad como en la casa y que la gente de la compañía me tendrá en cuenta para el futuro. El aprecio es recíproco y el viernes pasado a mi tutora y a mí nos costó media hora despedirnos finalmente. Lo que más echaré de menos es el ambiente de trabajo tan bueno que teníamos y que es algo que no se puede conseguir con dinero. En tres meses se han ganado mi más profundo y genuino aprecio.
Por otro lado, tomé cartas en mi asunto pendiente y la cosa pinta bien, en contra de mis expectativas. Lo que no esperaba ha sido lo de después del máster.

No hay rodeos posibles para ello. Hace un par de años conocí a una chica en mi facultad. Una chica que estaba muy bien como en "ir al trabajo y verla me alegra el día" de bien. Tenía y tiene novio.
Esta chica se quedó ocupando el puesto que yo ocupaba cuando me fui al centro de explo... excelencia investigadora. Se le acababa la financiación a principios de este año y, por suerte, al grupo le concedieron proyecto con derecho a beca, que ella solicitó.
Mi antiguo y su actual jefe me sugirió que la solicitase y me colocaba como suplente por si acaso. No tenía intención de quitarle el puesto ni nada y no quería quedar en el compromiso de hacerle un desplante a alguien a quien respeto como mi maestro, así que lo hice. Cometí el error de dar por sentado que él se lo contaría a ella y no le dije nada explícitamente. Ella se enteró por las listas de la beca y hoy pasé a verla.
Decir que ha sido una recepción fría es como decir que Norman Bates tenía algún cambio de ánimo.
Fui un estúpido por asumir algo así a la ligera, aún cuando no tenía ni la más mínima intención de quitarle el puesto ni hacer nada más que un gesto de cara a otra persona y creo que me lo merezco, aunque no actuase de mala fe. La he escrito pero no sé qué va a pasar y la verdad es que no sé qué quiero que pase porque también estoy cansado de luchar una batalla que sé que no puedo ganar.

viernes, 19 de marzo de 2010

Hay días...

Hay días en que el mundo te sobrepasa. Hay días en que las circunstancias, simplemente, te rebasan, como Aníbal a los romanos. Hay días en que te sientes miserable y solo y como si el universo te hubiera escogido para arrojarte al fondo del barril y, aunque el sol brille, lo único que ves es oscuridad. El futuro se hace un agujero negro.

Esta semana se ha juntado suficiente presión, contando la heredada del mes pasado, para que, nuevamente, mi ánimo y mi moral se fueran a tomar por culo sin demasiadas contemplaciones. Un examen el martes, un trabajo para el jueves que viene sobre el que apenas pude leer nada, otro examen el viernes que viene, las prácticas de empresa, no saber qué coño voy a hacer después del máster... Todos los problemas juntos, cerrándose y asifixiándome. Mi gestión de la ansiedad y yo... Joder, menos mal que sólo queda una puta semana de teoría del máster.

Más de una vez intento abarcar todo, responsabilizarme y actuar de forma competente cubriendo todo lo que tengo encima e incluso convirtiendo en responsabilidades actividades que hago por placer. Me ha ocurrido con Karate, me ha ocurrido con las clases de alemán, me ha ocurrido con montones de cosas, intentando ser un puto boy-scout que se toma las cosas en serio y cumple con su deber en vez de dejarlo ir, de pasar del tema y no intentar estar a la altura siempre. No sé cómo me complico la vida así, porque en el fondo la recompensa no está a la altura de la tensión con la que me lo tomo.
Además, llevo a cuestas una sensación de culpabilidad por lo que percibo como errores, como ocasiones desperdiciadas de mi pasado. Paletadas de mierda de mi conducta obsesiva-compulsiva pero se suman a la sensación de que nada de lo que si he hecho haya servido realmente para mejorar mi futuro profesional y que el esfuerzo que si he hecho no ha servido realmente para nada, licenciatura y máster incluidos.

No he estudiado la suficiente neurobiología para saber cuáles son las bases concretas de la depresión. Aquellos con el grado superior, se que corresponden a personas que poseen desequilibrios de serotonina y tienen que estar tratados, o la gente que tiene trastorno bipolar, que tienen ciclos alterados en los neurotransmisores. En comparación, lo mío es un simple problema de gestión de la ansiedad en que mi personalidad obsesiva se junta con el mecanismo de estrés, la falta de luz solar y cuando mis niveles de cortisol se disparan entro en barrena. Suerte que no he tenido un ataque de ansiedad en años.
Lo peor de todo es cuando la gente no comprende que esto no es deseado, que no es por gusto, que estar jodido, amargado, deprimido y verlo todo oscuro y sin futuro no es agradable y que no quieres estar así. En esas temporadas lo mejor es estar lejos de todo el mundo, hasta que sientes que puedes socializar y que lo que llevas dentro no va a contaminarlo todo. En las últimas Navidades, cuando pudo venir de Dublín mi sobrino, estuvo en casa y coincidió con uno de estas temporadas, nada agradable, desde luego, y mi madre me picó y me presionó hasta que estallé. Nada bonito.
Hay días en que me gustaría que mi vida fuera de otro.

sábado, 26 de diciembre de 2009

A Better Tomorrow.

Hace unos cuantos días me golpeó lo que en Quédate a Dormir llaman Ola de Pena y yo prefiero llamar The Blackness*. Los motivos... unos cuantos, entre ellos que mi cabeza, quiera o no, al llegar esta época se pone a analizar el año y, la verdad, el último ha tenido cosas que han sido una chufa. Además, con esa estupenda tendencia de ver lo mejor de cada situación y cómo se torció el clima después de la nevada del 21, no era difícil que me cayese encima esa sensación.

Also, bleib auch mein Geheimnis.

Por cierto, no es que odie la navidad, por muy hipócrita que sea la época, sencillamente me deprime y eso favorece que me ponga asocial. Y no tiene ni puta gracia. No es divertido ni bienvenido y si hay gente que quiere poner la pose les diría que se fueran a tomar por culo, gracias.
La vida sigue, sin embargo, y en cinco días habrá 365 días nuevecitos para cagarla de forma diferente a cómo la hemos cagado este año. Por de pronto ya la cagaron hace una semana larga los grandes líderes en Copenhague, lo que hace más bien probable que, en contra de lo que marcó a una gran parte de mi generación, el mundo (bueno, la humanidad) se vaya a tomar por culo de forma sutil y discreta, por dejadez más que por paranoia. Con ese tipo de cosas se le quitan a uno las ganas de tener familia ni nada parecido.
En parte, eso lo estuve discutiendo con una amiga el martes pasado, consecuenca de que a ella se le ha acabado la beca que tenía y, para dentro de un mes o así, es probable que ya no tenga fuente de financiación para su tesis. Algo en lo que ha jugado en contra suya la colección de criterios por los que valoran a su director. Un futuro próspero. Seguramente esos fondos serán mejor aprovechados por las nuevas tecnologías que generen los de humanidades.
Nos quedamos, al final, en eso, en que con todas las cagadas, las dificultades y las putadas, a pesar de todo, seguimos adelante por el convencimiento de que existe un mañana mejor, que habrá una mañana brillante al otro lado del horizonte. O algo parecido. Una versión personal de lo que ha movido la historia de la humanidad, vaya. Nos esforzamos en creer, como civilización, que somos mejores que hace diez o veinte siglos, lo que es, a grandes rasgos, cierto**. Al menos ya no tenemos que cagar en agujeros en el suelo.

De verdad, creo que los alemanes deberían haber copiado los planos del bunker de la Reichskanzlerie y después tendrían que haberlos vendido como refugio anti-festividades. Un suministro de café, coca-cola, alcohol y comida decente y una conexión de banda ancha o una pila de DVDs y una buena parte de la población sería mucho más feliz.


*Por esto:


**"If Jesus had been killed twenty years ago, Catholic school children would be wearing little electric chairs around their necks instead of crosses." -Lenny Bruce

P.S.: el título de la entrada es de una película de John Woo que si que aguanta bien.