viernes, 8 de enero de 2010

El Triángulo.

Con los años, he ido abriendo mis horizontes artísticos: en los libros que leía, la música que escuchaba, el cine y la televisión que veía... A la vez he ido perfilando mis criterios, además de mis gustos, lo que justifica mis (y los de cualquiera con un mínimo de sesera) placeres culpables: sé que hay cosas que me gustan que son rematadamente malas pero que sean malas no significa que vayan a dejar de gustarme; sencillamente, les encuentro valores que las redimen, mientras que hay otras cosas que, siendo buenas (por lo menos de forma comúnmente aceptada), dejan de gustarme.
Uno de los esquemas de criterios que he deducido como pilar común de la calidad artística de los productos que circulan por ahí es un triángulo cuyos vértices corresponden a tres conceptos diferentes:
-Contenido: qué cuenta (la historia).
-Estilo: cómo lo cuenta (la forma).
-Contexto: cuánto depende de su momento histórico (el tiempo).
La validez o la aplicación de estos tres conceptos a cada arte o producto artístico no es uniforme, de modo intrínseco, ya que no es lo mismo una novela que un cuadro. La aplicación de cada concepto está ponderada según el medio, ya que no es lo mismo el contenido que pueda tener un cuadro que el de una novela, aunque sea porque el cuadro cuenta con que el observador posea un conocimiento previo (lo que vendría a ser la iconografía, por ejemplo, en el caso de las imágenes religiosas).
Este triángulo, en cualquier caso, indica la calidad de una obra y la duración de éste. Esto es así porque las verdaderas obras maestras se mantienen en un equilibrio razonablemente estable entre los tres vértices del triángulo: su contenido es novedoso, está bien construido y no depende del momento histórico en que se hizo. Esta es la distinción de lo que se han llamado clásicos, las obras que permanecen en la memoria colectiva y con reconocimiento general de su calidad. En cuanto la posición de la obra se desplaza hacia uno de los vértices, se pierde esa posición que, en cierto modo, es más bien producto de la suerte que de una acción deliberada.
Las obras que se desplazan hacia uno de los vértices se hallan lastradas por defectos que condicionan su éxito y la duración de éste: hay historias bien contadas y perdurables pero que carecen de novedad en su argumento; otras tienen un argumento novedoso y perdurable pero mal contado; y otras pueden estar bien contadas y ser novedosas pero pasar de fecha rápidamente por depender terriblemente de su momento histórico. Estas suelen ser las condiciones de la mayoría de obras que tenemos a la vista: productos muy decentes pero que tienen defectos que harán que no lleguen a pasar a la posteridad con reconocimiento general. Si se hallan aplastadas contra uno de los límites del triángulo, directamente, estamos hablando de productos con unos fallos realmente terribles y que desaparecerán de la circulación muy rápidamente, a menos que sean tan malos que sean geniales (como la mayoría de la producción de Chuck Norris) por los motivos equivocados.
Partiendo de esas premisas, por tanto, quisiera especificar una serie de cuestiones. Para empezar, mi ranking de series de televisión imprescindibles:

1. Primer Nivel:
-Los Soprano.
-The Wire.
-El Ala Oeste.
2. Segundo Nivel:
-The Shield.
-Babylon 5.
-Deadwood.
-Roma.
3. Tercer Nivel:
-Star Trek: Deep Space Nine.
-Scrubs.
-30 Rock.
4. Cuarto Nivel:
-Damages.
-El Prisionero.

En segundo lugar, la música americana nunca hubiera sido nada sin los negros.

Tercero: el cine español es una chufa en la que abundan y sobran los paniaguados, los parásitos y los inútiles. Si no habéis leído Mis Problemas con Amenábar, de Jordi Costa y Darío Adanti, leedlo.

Y un par de vídeos.



P.S.: por cierto, el oráculo lo sabe todo (y si no se lo inventa). Así que preguntad.

4 comentarios:

Neo dijo...

jajaja, bien pensado; ¿pero no te ha gustado ninguna peli española? ni airbag? jaja

Miss X dijo...

Tu triangulo de Bermuda tiene sentido! En cuanto a los series: estoy de acuerdo con lo de 30 rock, y Star Trek pero por desgracia soy adicta a los series policíacas tipo Mentes Criminales, o las ñoñas tipo GLEE! y no comparto con tus other selections!

Illuminatus dijo...

Neo, hay destellos interesantes en el cine español pero sus mejores tiempos pasaron hace mucho. Además, no digo que no me gusten algunas películas pero, en general, el cine nacional sufre demasiado por la subvención y la falta de industria autosostenible. Hay demasiado amiguismo, demasiado afán de protagonismo y demasiado directorcillo con ínfulas y sin talento que no después de una ópera prima rancia (se me ocurre Gente Pez o Slam, cuatro tópicos y otros tantos chistes mal contados)llega a nada. Y qué decir de la actual ministra y su último gran éxito...

Dear Miss X, los procedurals tipo Criminal Minds o CSI se dejan ver pero les falta nivel y al final se me hacen aburridos (además, Mandy Patinkin era el mejor personaje de la primera y aborrezco a ese maldito zanahorio santurrón comepatatas de Horatio Caine). Por contra, The Wire es realista pero no sacrifica el drama por ello, es más, eso lo hace mucho más sólida. Todo el mundo me intenta vender lo de GLEE! pero comparado con Friday Night Lights se me hace también poca cosa. Y Babylon 5 tiene miles de niveles más de argumento de los que tiene Star Trek: tiene episodios que son "You'll shit Bricks!" total.

De todas formas, eso de "por desgracia", nada. Reivindica lo que te guste con todo el derecho. Peor es lo de la gente que se traga internados o lo otro...

Alícia dijo...

Es usted muy duro con el cine "patrio". La Cabina con López Vázquez estaba muy bien, así como algunos de los trabajos de Guerin... Si incluso aquellas pelis de machos ibéricos peludos baboseando detrás de las suecas tenian su encanto... Me he enterado que la Razón editará en dvd algunos de estos "memorables" trabajos. Lástima que me salen llagas en la mano cada vez que toco este periódico.