viernes, 22 de enero de 2010

Bite 'till it bleeds.

"And you may call it irony when co-incidence collides
But I’ve had dinner with the Devil and I have seen the light
And you may call it righteousness, when civility survives
But I’ve had dinner with the Devil and I know nice from right."
-Dinner with the Devil. Big Rude Jake-

Hace unas semanas, Biónica contaba alguna cosa acerca de sus deslices freudianos, a lo que yo apostillaba sobre los míos. Bueno, no era del todo cierto. No suelo tener demasiados pero eso es porque con el tiempo he aprendido a revisar lo que se me pasa por la cabeza antes de soltarlo. Forzosamente.
Todo el mundo tiene días malos. Es inevitable, las cosas que la vida te lanza pueden hacer que acabes frustrado y encabronado: desde una cagada de perro en una acera que pasa inadvertida, pasando por aguantar las gilipolleces de los demás, hasta cosas irresolubles de verdad, como la muerte de alguien querido. A veces puede ser algo tan simple como un cambio de tiempo y la falta de luz y los cambios de presión y temperatura nos vuelven irritables o taciturnos.
Hoy no suelo tener muchos días malos "aleatorios". Alguno de cuando en cuando, con un mal humor poco justificado que hace que intente alejarme todo lo posible de los demás para que nadie tenga que aguantar mi mierda injustificadamente (claro que no puedo hacer nada sobre los que intentan meter sus narices, que siempre los hay). Hace como diez años, por otra parte, las cosas eran distintas.

Mi mal día me duró como un par de años.

No es tampoco que estuviese constantemente encabronado, de forma evidente, pero hay muchas formas de manifestar la agresividad. Si en el mejor de mis días puedo ser un poco difícil de tratar, en aquella época era completamente cáustico y no tenía demasiadas contemplaciones con los demás y sus sentimientos. Andaba todo el día como una especie de skinhead dialéctico, con ganas de gresca y dando palizas verbales a quien ofrecía la oportunidad (prefería utilizar las palabras de los demás en su contra porque era más satisfactorio y les dejaba en evidencia por no pensar lo que decían con cuidado).
Ahora mido más lo que se me pasa por la cabeza cuando alguien me lo pone a huevo. Aún así no es fácil evitar poner en evidencia a los demás, especialmente cuando me son desagradables por un motivo u otro. Los ejemplos más claros los tuve hace cosa de un mes y medio, cuando estábamos en el máster con una práctica para la que había que extraer tejidos de ratas y, obviamente, había que sacrificar a los animales. Las dos encargadas de aquella práctica para mi grupo insistieron hasta la saciedad en dos ideas y a mí se me pasó por la mente replicarles de forma un poco desabrida:

-Con este método del CO2 los animales no sufren. Tenemos además al comité ético que lo supervisa [...] (argumento repetido con insistencia obsesiva).
"Ya pero a mí me parece que lo de gasear es más por el estrés del que los sacrifica que por los que lo sufren. ¿Le suena lo de los nazis?."

-Lo de sacrificar animales es duro pero uno tiene que pensar que lo hace por el progreso y un bien mayor para la humanidad y los animales (afirmado con aplomo).
"Pues los nazis pensaban lo mismo sobre lo que hacían..."

Independientemente de lo que pueda considerarse como un actitud más o menos madura, me revienta que me intenten meter la línea del partido con actitud justificativa y como si no hubiese ya hecho mis ideas al respecto. Un argumento repetido una y otra vez de esa forma parece más un intento de convencerse a uno mismo que una cuestión racional sobre los problemas éticos que se plantean ante ello.
Dejando de lado el caso particular, creo que ha sido positivo para tener más facilidad de convivencia en sociedad, no porque me importe lo que se pueda pensar de mí, sino por necesidad de convivencia en términos aceptables, aunque he conocido a gente bastante rancia a la que los demás le dan bastante cancha, no sé por qué. Sé que eso ha hecho que tenga una imagen de tipo calmado que habla poco, normalmente, pero los beneficios de revisar qué es lo que pasa por el cerebro antes de que pase por la boca son bastantes (hay a quien le puede hacer bastante más daño del que parece un comentario bien colocado).*

Claro que otra cosa es entre amigos. Ahí ni se da ni se pide cuartel.

*Descubrí hace relativamente poco que la crueldad a la hora de hacer comentarios la heredé/aprendí de mi madre, no de mi padre. Mi madre no suele soltar este tipo de comentarios pero me llega a horrorizar hasta a mí.

7 comentarios:

Superflicka dijo...

A mí me pasa a veces, pero con algo peor,que son los comentarios graciosillos en momentos inadecuados: entrevistas de trabajo, charlas con el jefe, etc. Me recuerdo a chandler cuando dice: "Hola, soy Chandler Bing, hago comentarios graciosos cuando estoy nervioso"

MissMurphy dijo...

A mí se me activa la vena respondona borde cuando doy con la típica persona que va sentando cátedra en plan "esto es así porque sí y punto pelota". Y eso que con los años he aprendido a pensármelo más antes de enredarme en discusiones que sé que no llegarán a ninguna parte, pero de cuando en cuando me cuadra que tengo el día tocapelotas y doy con alguien que suelta una gilipollez más gorda de lo habitual, y la lengua se me suelta sola...

Miss X dijo...

Porque hemos de tener miedo de decir lo que pensamos? Está claro que se tiene que tener tacto y empatía, pero opino que hay que ser auténtico.
Si eres a veces borde, te tendrán que querer así. Yo creo que la madurez significa conocerse, aceptar como es uno, e intentar decir lo que opinamos de manera constructiva.

No sé que tiene el mundo en contra de un poco de actitud, y mostrar el desagrado o el enfado! I´m rather bitchy, and I like it!

Be a little naughty! A nasty comment is always fun! ;)

Miss X dijo...

Iluminatus;
Qué tal te fue tu examen????

mascaviar dijo...

Pues a mí me gusta más hacer el ridículo que ser tremendamente aburrida: arriesgarme a meter la pata, vamos. Y que me pongan en evidencia los que van de "superiores intelectuales".Algunas veces es muy sano soltar sandeces.

Hay culturas que tienen claro lo que se debe hacer con los que maltratan animales, véase la peli de Kim Ki Duk "Primavera, verano, otoño, invierno" en la que por torturar una rana el protagonista es castigado a llevar atada en el cuerpo una pesada piedra:http://www.youtube.com/watch?v=yukm0cyygwE&feature=related
Suerte que no somos budistas ni zen.

La estupidez en los hombres me seduce, como a Dorothy Parker: "A un hombre sólo le pido tres cosas: que sea guapo, implacable y estúpido".

Illuminatus dijo...

Der Test ging schon gut, danke. La parte de redactar la carta es lo que probablemente haya sido un poco más complicado pero creo que ya he resuelto un curso más.

Lo que es yo, estúpido no pero gilipollas un rato. Y con tendencia a hacerme el tonto para pasar desapercibido y aprovecharme de pasar desapercibido o ser ignorado.

Biónica dijo...

En mi caso, depende de la cancha que me den. Y en general, SIEMPRE se me ve venir.

Pienso mucho lo que digo, sobre todo cuando es para mal. Para no arrepentirme xD. De dónde lo he sacado? Yo también creo que de mi madre. Mi padre es más bonachón (ojo, que mi madre también lo es xD).

Esto es lo que en mi pueblo se conoce como "tener el recorrido más corto que el rabo de una boina" xD