miércoles, 1 de julio de 2009

Vómito.

Me siento verdaderamente machacado. Llevo desde Octubre machacándome en Karate, por aquello de sacarme, algún día, el examen de cinturón negro, y creo que en algún momento dejé de estar cansado y salí por el extremo de estar cansado. Ahora estoy, por lo menos psicológicamente, a mil jodidos años luz de estar cansado.
No ha sido una temporada precisamente propicia y creo que tampoco he sido muy sincero conmigo mismo a la hora de afrontarlo:
-No llevo muy bien lo del paro. El problema no es tanto la obscena cantidad de tiempo libre disponible para pensar como la dependencia económica de mis padres. Mi búsqueda de empleo no va muy allá de momento y no tener ni idea de cúanto va a durar no ayuda mucho.
-Luego está el tema del laboratorio. Tomé la mejor decisión porque, después de todo, sabía que antes o después acabaría harto del déspota de mi ex-jefe, más o menos como casi todos los del labo, pero que fuese la mejor decisió no significa que tenga que gustarme: ¿qué es peor, sufrir un horrible final o sufrir horrores sin fin?
-No he querido admitirlo pero siento un resto de culpa. Siento que no estuve a la altura a la hora de tomar las decisiones sobre mi futuro profesional en su momento, que elegí mal con ese autócrata imbécil y podrido por dentro y que fui un estúpido. Dirá poco o mucho sobre mí pero no suelo perdonarme el ser un estúpido y el sentirme mal, en el fondo, es una forma de castigo. Mis problemas de egolatría y yo. Once. Again.
-Mi autoestima profesional está ahí ahí después de todo esto. Siento que los años de licenciatura no me sirven para nada (lo que sé que es una cuestión del momento) y no han contribuido a hacerme más feliz. El revisionismo personal no sirve para nada y esto es un buen ejemplo. Hay diferencia entre arrepentirse de algo y refocilarse en el arrepentimiento, así que prefiero no pensarlo mucho por razones obvias.
-Estoy en un momento de reevaluación de mi vida, de mis objetivos a largo plazo como consecuencia de todo ello y me falta seguridad. Además, siento que he perdido mi altruismo. Me importa la mejora del mundo un huevo.
Hace cosa de dos años, casi, me fijé como objetivo vital simplificar mi vida. Saqué en claro que lo fundamental era ser feliz, dejar de complicarme la vida a nivel personal con historias y personas que sólo hacían que me comiese la cabeza sin sacar nada en claro. Dramas no, gracias. La ventaja de simplificar las cosas orientada hacia un objetivo tan concreto(?) es que no hay que aferrarse a objetivos más complejos, cualquier curso de acción para alcanzar tal objetivo es legítimo (dentro de los valores que tenga cada uno, claro). El problema es que aquello que nos hace más felices puede tener más niveles de complejidad de lo que pensamos al principio.
Reevaluando lo que quiero tener en mi vida he comprobado que, entre otras cosas, lo del trabajo, supuestamente, transcendente (es una de las cosas de las que tirar para convencerse de que los sinsabores de la investigación merecen la pena cuando el gusto por ese trabajo se vence ante el peso de la mierda que hay que aguantar) es prescindible. La independencia económica, elverdadero crecimiento personal, vivir sin agobios estúpidos ni dramas... no sé, igual soy raro pero me parece que eso si que tiene más enjundia.
Lo del Karate creo que hoy ha terminado por sacar a la superficie las cosas que estaban ahí porque ahora ya ni me sirve para desconectar. Hoy es uno de esos días en los que me apetecería desaparecer sin dejar rastro y empezar una vida como otra persona en el otro extremo del mundo.

3 comentarios:

AkaTsuko dijo...

Respondiendo a tu retórica, en mi opinión, sí, es peor padecer horrores sin fín, que un golpe final (en el mejor de estos casos, un golpe que haga mucho daño pero que no "mate").

Sobre lo de tu perdido altruismo, pues mira, eso que te tienes ganado. Precisamente hoy en día con lo de la crisis hay gente realmente grillada y minada psicológicamente por la paranoia socioeconómica y la geopolítica ibérica. Y eso que es gente que no está en el paro ni mucho menos. La a democracia del miedo: miedo para el pueblo, por el pueblo para sí mismo.

Sobre el resto, me temo que no puedo ayudarte, con sólo un año de psicología no me atrevo a aconsejate sobre nada, y aparte me asquearía ir por ahí diciendo a los demás lo que tienen que hacer para mejorar sus vidas si ellos no lo piden (creo que lo que marca a una persona con potencial en psicología del que no, es esto, diferenciar cúando debe y cuándo no ayudar).

Pero una cosa sí que quiero decir: comparto tu valoración de la independencia económica. Puede que en otros tiempos no, pero puedo decir si ninguna duda que en el neocapitalismo internetil actual la independencia económica es la meta más importante a nivel existencial por todo lo que implica. Es mi principal objetivo a largo plazo. Envidio, mucho, y no me importa reconocerlo, a una persona con buen currículo, ya licenciado, sea en lo que sea, que a un felizonio moralista perroflauta, que a una parejita que "lo han dejado todo y sacrificado muchas cosas" (entre ellas su individualismo intelectual) por que su relación funcione.

Y esto lo digo como filósofo neutral (ni nihilista no positivista): la felicidad no existe, sólo existen las distracciones.

Biónica dijo...

Bueno, el problema está bien diseccionado... ahora sólo queda actuar en consecuencia. Hay gente que da vueltas y más tumbos en la vida, sin saber plantear ni una sola de las cosas que mencionas.

No me desanimaría demasiado. Quizá sean horas bajas, pero lo cierto es que lo único que perdura es el cambio.

Esto por ejemplo, me parece lo más inteligente que se puede hacer en la vida:
"Saqué en claro que lo fundamental era ser feliz, dejar de complicarme la vida a nivel personal con historias y personas que sólo hacían que me comiese la cabeza sin sacar nada en claro. Dramas no, gracias."

"La independencia económica, elverdadero crecimiento personal, vivir sin agobios estúpidos ni dramas... no sé, igual soy raro pero me parece que eso si que tiene más enjundia." En efecto, la tiene. Yo comparto esa visión, aun teniendo un trabajo en el que me considero feliz y con posibilidad de crecer profesionalmente. Pero como todas las cosas, un día necesitaré cambiar. Y lo que me queda son todas esas cosas que has mencionado.

Con el paso del tiempo siempre encontramos una razón del por qué las cosas se sucedieron de esta manera y no de otra.

Ánimo Illuminatus.

Bichejo dijo...

Llego con tanto retraso, que igual ya estás mucho más animado...

No desesperes, mucho ánimo!!!